El Precio del Poder

Tiempo presente…

Solo quería estar con él. No sabía a quien mas recurrir, aunque dado mi situación no podía ni siquiera acércame a él. Realmente me sentía perdida, ese sentir que invade tu mente, escéptico sin sentido, sabía que estaba perdiendo el alma. Mis pensamientos ya no eran míos, otro los dominaba. ¿Qué hacer en medio de una situación como esta? Nadie me comprendía. Mis labios se movían, en mi boca siempre una sonrisa, pero la realidad no era verdad. Yo no escogí este camino, sin embargo solo era él quien podía ayudarme. Ellos me hicieron creer que él era mi enemigo, no querían que me acercara a él, pues sabían que me perderían.

-¿Que haces tan sola y pensativa?- Replico Duón

-Umm… nada realmente. Solo contemplaba el mar, tan inmenso y sereno, pero… cuando menos lo esperas desata horrendas tormentas.

-Diría yo que se parece a ti, mi querida Darla. Algún día serás muy poderosa y todos estarán a tus pies. Ahora eres muy serena, pero pronto se desencadenara en ti el poder de la profecía…

-Yo no quiero hablar de eso! Con la presión que ejerce los Treinta es suficiente. Además para eso aun falta tiempo…

-¡Tiempo! Darla, Darla, Darla…mi querida Darla, ¿Acaso no recuerdas que falta poco para que cumplas veintitrés años? Recuerda, la profecía se va a cumplir.

-¡Tu bien lo has dicho, falta aun tiempo, aun tengo mis veintidós años!

Darla lo miró con firmeza, se puso sobre sus pies y comenzó a caminar lejos del oleaje del mar, mientras, Duón observaba como su silueta empequeñecía delante de sus ojos a la distancia. Duón solo anhelaba la ceremonia con los Treinta.

Los Treinta, una organización compuesta por treinta hombres, seguidores de Zarta. Nadie pensaba en la existencia real de esta organización, ya que se hablaba de ella como una leyenda urbana.

Hace mas de mil años…

Según la leyenda a principios de la humanidad, existía la convivencia de los seres humanos, sin guerras, hambres, enfermedades, egoísmos, odio, codicia o cosa semejante a esta. El mundo era uno regido por la justicia, la misericordia, el amor y la paz, todo era perfecto. La empatía les permitía a los seres humanos compartir todo lo que tenían de modo que nadie padecía ninguna necesidad. Las personas vivían más de cien años, la mortandad era mínima en el planeta, nadie gobernaba sobre nadie, cada uno trataba a su prójimo como si se tratara de él mismo. Todo estaba bien, pero un día un hombre que estaba cansado de la misma rutina, propuso crear un gobierno que según él, beneficiaria a toda la humanidad.

-¡Seres de toda la tierra, escuchadme! ¡Durante siglos hemos sido uno, ahora es el momento de inmortalizar nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestros nombres! ¡Lo que vivimos es nuestra forma de ser, pues hagamos reglas permanentes, que llamemos leyes y se cumplan supervisadas por un hombre guiado por consejeros. Este hombre podría ser como el león en la selva sobre nosotros, gobernar con poder y justicia. ¡Este nos guiará a perdurar por los siglos de los siglos!- Estas palabras al pueblo le sonaron muy bien, entendieron que era momento de un cambio y quien mejor que él mismo que propuso el cambio para gobernar sobre ellos. Fue entonces cuando el pueblo a una sola voz gritaba:

-¡Zarta, Zarta! ¡Zarta nuestro rey nos hará perdurar por los siglos de los siglos, nuestra memoria no morirá!- Con su elocuente discurso Zarta logro formar un gran ejercito los cuales creyeron en él. Durante sus primeros diecisiete años de reinado todo el mundo estaba conforme, pero algunos presentían que algo malo estaba pronto a suceder. Zarta había creado una serie leyes de protección para el pueblo y otras leyes que hacían distinción de clase social entre dueños de tierras y clase trabajadora de las tierras. Estas y otras leyes, poco a poco fueron dividiendo los corazones de la gente que se olvidaba de la empatía que tenían por su prójimo y ahora codiciaban el poder y las riquezas de la tierra.

Pasado los primeros diecisiete años de su reinado, el día primero de su dieciocho año como rey, Zarta se revelo contra todos. El sistema que había creado era un gobierno, lleno de dictaduras, comenzó a mercadear los alimentos que antes eran de todos. Las riquezas de la tierra las junto para crear su enorme palacio. Los que se oponían a las reglas eran muertos a ojos de todo el pueblo. La gente fue obligada a trabajar en exceso por los bienes necesarios, los más débiles fueron esclavizados. Los hombres de Zarta y su ejército bloquearon los ríos, hasta el agua comenzaron a mercadear, el pueblo cada vez iba perdiendo su riqueza y libertad. Las mujeres mas hermosas fueron arrebatas de sus padres y de sus esposos para servir a Zarta, mientras que los hijos y hombres más fuertes fueron capturados como esclavos. Zarta estuvo diecisiete años ocultando su verdadero mal y maquinando su futuro como gobernador de todos en la tierra y convertirse en soberano de todos. Los consejeros de Zarta fueron de gran influencia para desatar la opresión sobre el pueblo, pero entre ellos hubo un hombre que se negó a formar parte de la rebelión. Por causa de la dictadura que comenzó en la tierra a mando de Zarta, se levanto un grupo de rebeldes que buscaban hacer justicia, mas no podían luchar contra el inmenso ejército de Zarta, pues les faltaba un líder que conociera sus estrategias.

Lun era un hombre muy fuerte y apuesto, llevaba en su cuello al lado izquierdo la marca de la luna. Lun luchaba por justicia desde antes de la rebelión de Zarta. Lun fue uno de los consejeros de Zarta que pocas veces fue escuchado por ser justo con el pueblo. Zarta se enojo contra Lun por siempre defender las riquezas del pueblo y no estar de acuerdo con la junta de sus consejeros. En su intento por unir a Lun con los consejeros Zarta intento sobornar a Lun para que se uniera al malvado plan que se realizarían el año dieciocho de su reinado, mas Lun se negó. Zarta amaba a Lun, desde niños se conocían, pero su rabia fue tan fuerte contra Lun por su rechazo que no lo podía matar por el amor que sentía de hermano, pero tomo represarías contra su hijo, lo mas querido de Lun. Una mañana en el palacio Zarta decidió darle un golpe bajo a Lun y llamo a su presencia a Azael su hijo.

– Mi señor, que se le ofrece.-Respondió Azael.

– Solo quiero una respuesta de un sabio como usted, mi querido Azael.

– Siempre he estado a su merced mi señor.

– Dos niños crecieron juntos, ambos se cuidaban las espaldas. Un día en el campo ambos pastoreaban las ovejas, el mayor se fue a comer y el menor se quedo dormido debajo de un árbol. Cerca del rebaño se encontraba una manada de lobos que se acercaban al rebaño el mayor regresaba de comer y a la distancia pudo ver los lobos que se acercaban hacia el menor. El mayor gritaba tratando de levantar al menor que dormía sereno, pero este no escucho. El mayor ensillo el caballo y dio y cabalgo hacia el menor que repentinamente despertó. El mayor pudo proteger el rebaño acercándolo al establo cuando a lo lejos escucho al menor gritar, -¡Auxilio, hermano ayúdame! – Este estaba rodeado de lobos el mayor cabalgo con una antorcha encendida espanto los lobos y pudo salvar a su amigo el menor. Luego de ser salvado ambos hicieron un pacto de seguir juntos hasta el fin de sus días. Pasaron los años y estos dos amigos, casi hermanos crecieron el que le había salvado la vida al menor le pidió sus servicios para compartir un botín que había conquistado, pero el menor se rehusó y lo llamo necio y no se acordó de que el mayor le había salvado la vida. ¿Qué se supone que haga el mayor?

Azael se quedo callado por un momento, luego dijo:

– Entiendo que el mayor debe desterrar al menor y nunca más permitirle ver su rostro, pues ha deshonrando a un amigo y ha quebrado el pacto que hicieron de niños.

– Bien as dicho, por tanto eres el tesoro mas preciado de Lun, mi amigo a quien jure guardar el pacto que hicimos desde niños y no lo quebrantare por medio de él. Tú, simiente de su simiente llevaras el castigo de su traición, no serás permitido en estas tierras sobrevivirás en el lejano y desierto bosque hasta que mueras. ¡Guardias llevadlo al bosque dale una ración de comida y dejadlo allí hasta que muera! Si regresara por estos lugares, ¡matarlo a espada!

– Pero… Zarta, que he hecho para mecer esto, si realmente amas a mi padre no me hagas esto, ¡noooo! – Esto lo decía mientras los guardas lo sacaban de le presencia de Zarta, ese mismo día Azael fue exiliado frente al pueblo y frente a su padre Lun.

Lun tomo en sus manos la venganza de su hijo, huyo hacia las costas de la mar, pues sabia que su vida estaba en peligro, trato de encontrar a Azael pero fue imposible, pues fue exiliado al bosque que ningún hombre había entrado jamás. De camino al desierto Lun se encontró con los rebeldes, estos sabían que el era un consejero de Zarta y lo acorralaron para matarlo. Lun les gritaba que ya no era aliado de Zarta y que huía de su presencia por que su vida estaba en peligro, pero no le creyeron. Cuando Lun termino de hablar el sol fue cubierto por un círculo negro que destello una luz que quemo el vestido de Lun dejando al descubierto su cuerpo. Lun estaba desnudo y callo sobre el suelo con su cabeza en tierra, los rebeldes no podía observar solo el dibujo de luna que llevaba Lun en su hombro izquierdo que brillaba tan fuerte como el rayo que le partió su vestido. Fue entonces ese momento en que los rebeldes se postraron ante Lun y se proclamaron sus seguidores.

-¡Ahora tenemos un guía para trazar el camino de la justicia y derrotar a Zarta! ¡Estuvo en su reino, conoce el palacio y es un guerrero! ¡Ya no más rebeldes, serviremos a Lun como Lunios!- proclamó uno de los rebeldes, ahora Lunio mientras todos a una voz gritaban:

– ¡Lunios, Lunios juntos venceremos!

Los Lunios se reunían en las costas del mar, maquinando algún plan para derrocar a Zarta. Luego de mucho entrenamiento y dirigidos por Lun se revistieron de poder y se dirigieron a Zarta. Zarta tenía un ejército inmenso compuesto por sus fieles, Lunios eran pocos, pero un poder sobrenatural los había marcado. La guerra más grande que jamás existió desde ese entonces en la tierra sucedió. Los Lunios emboscaron a Zarta, mientras este se dirigía al templo que creo en honor a su nombre.

Los Lunios rodearon el templo y saquearon a Zarta con los pocos jinetes que le seguían, lo llevaron al pueblo, creyeron matar a todo su ejército, y frente del pueblo lo decapitaron y quemaron a sus seguidores vivos junto a su cabeza.

Los Lunios vencieron creando de esta forma un gobierno de “oportunidades” aunque después de la rebelión de Zarta nada fue como en el principio. El sistema de gobierno no cambio mucho al régimen de Zarta, antes de su rebelión. Bajo el gobierno de Lun aun se mercadeaba los alimentos y jamás fue igual que en el principio donde todo era de todos. El sistema que crearon trato de ser lo más justo posible según muchos decían y creían. Los que fueron esclavizados sin misericordia durante el reinado de Zarta, aceptaron el nuevo gobierno dirigido por leyes, pero con libertad. Hubo treinta de sus hombres que lograron escapar y ocultarse.

Los treinta seguidores de Zarta nunca fueron encontrados. Pasaron los siglos y los Treinta perduraron y se incorporaron en el nuevo gobierno de los Lunios, nadie sabía quienes eran, ni entre ellos mismos mencionaban sus nombres para proteger su identidad.

Continu

El pueblo se reunía todos los años recordando la victoria de Lun. Cada año se realizaban las fiestas y se celebraban con gran entusiasmo y alegría. Todos en el pueblo bebían, bailaban y reían. Solís un joven servidor de Lun, interpretaba un monologo a ojos del pueblo sobre la derrota de Zarta, cuando repentinamente, fue poseído por un espíritu y a ojos del pueblo temblaba, la gente pensó que era parte de su monologo, pero estaba poseído por un demonio que hablaba en lengua extraña. En medio de su extraño hablar había envuelta una profecía. Esta era la profecía:

“Vendré a la tierra para gobernar con poder. Tendré la inmortalidad en el cuerpo de la mayor, la hija de la congregación de los Treinta, ella traerá el poder. Pasado el último novilunio de sus veintitrés años, a las ochenta noches la tomaré y ella será mía y yo de ella. En su pureza habitaré y naceré, amo de los espíritus de todos seré. Lejos debe estar de quien posea la marca de media luna para que yo pueda entrar.”

Luego que el espíritu poseyó a Solís y habló, ataco su cuerpo y de sus ojos brotó sangre, los dedos de sus manos comenzaron a inflarse y se tornaron púrpura, poco a poco sus pies se fueron debilitando, mientras caía al suelo temblando, ya en el piso de su boca salía espuma, sus ojos se atravesaron, suspiro y murió. Desde ese entonces los Treinta, que fueron los únicos en entender la lengua extraña, esperaban el cumplimiento de la profecía y el pueblo nunca entendió lo que paso.

Para poder perdurar de generación en generación cada década eran renombrados nuevos miembros en la organización, que tomo como nombre los Treinta. Los Treinta invocaban los poderes del los espíritus fieles de Zarta, muertos en la gran guerra. A cada uno de sus miembros se le asignaba un número por el cual eran llamados en la organización. No era permitido verbalizar los nombres de los miembros para proteger su identidad. Los Treinta querían restituir el reinado de Zarta en la tierra, para esclavizar la humanidad y tener el poder absoluto.

Luego de más de dos mil siglos uno de los miembros de los Treinta engendró la primera hija luego de la profecía. Fue en ese entonces cuando todo comenzó. El alma de la niña fue dedicada a Zarta para que se cumpliese la profecía. . Los Treinta eran personas muy adineradas, nadie sabía quienes eran los miembros de la organización, pues ellos encubrían su identidad ante la sociedad. Duón era miembro de la organización de los Treinta, el era el miembro Noveno.


TIEMPO ACTUAL

Darla vivía con su padre Duón, pues su madre había muerto en el parto, eso le había dicho su padre.

Darla era una joven universitaria muy hermosa, estudiaba ciencias ambientales, a ella le encantaba la naturaleza. En su corazón solo quería ser feliz. Una mañana de abril antes del novilunio Darla se encontraba caminando por la universidad a la cual asistía, ella sabía que el tiempo se acercaba, pero no le gustaba pensar en eso. En sus manos Darla cargaba su carpeta de estudios ambientales, su hermosa trenza adornaba su cabeza, y estaba tarde para zoología. Subió las escaleras casi corriendo, ya la clase había comenzado. Su trenza se paseó por su cuello, tan pronto entró al salón, se congeló de vergüenza pues su prisa era tanta que de sopetón abrió la puerta e interrumpió a la profesora.

¡Vaya, vaya! ¿Considera esta la forma apropiada para invadir el salón?

No profesora disculpe es que yo…

Es que usted esta tarde para el comienzo de curso tan importante como lo es este. En adición de tarde, malcriada. ¡¿Pudiste haber tirado la puerta más fuerte?! Haber…

Darla.

Darla, defíname que entiende por zoología ya que tus compañeros solo mencionan animales.- Darla asustada, pero muy segura contestó.

Zoología: Del griego “zoon”, que significa animal y “logos” que significa estudios. La zoología es la disciplina biológica que se encarga del estudio de los animales.

¡Excelente!

Darla nunca dejaba de sorprender a los que la conocían, ese mismo día ella tomo asiento al lado de un estudiante que no paraba de quitarle los ojos de encima.

Darla, ¿verdad?

Amm…sí- Replicó Darla con timidez.

Mi nombre es Memo.

¿Memo?- Sonrió

Aunque usted no lo crea, mi nombre es Memo. Sabes…tienes una hermosa sonrisa.- Memo le contesto con picardía. Terminando de hablar Memo el timbre sonó.

Gracias, pero me tengo que ir.- Replico Darla y se levanto mientras le decía: Hablamos luego. Memo anonadado con su andar, la seguía con su mirada, mientras se contesto a el mismo:

Si…hablamos luego.

(Continuación actualizada 09/25/09)

De camino a su casa, Darla siempre visitaba su lugar preferido, el Jardín Botánico. El Jardín Botánico era un área separada para los estudiantes de ciencias ambientales ésta era una reserva del bosque Botánico que permitía al estudiantado realizar experimentos y adoptar diversas plantas y criaderos de diferentes seres vivientes. Algunos estudiantes como Darla visitaban el lugar para relajarse y tener contacto con la naturaleza. Su lugar preferido era junto a la cascada del rió. Llegando a orillas del río, se recostó en el césped verde .

-¡Al fin solos!, mi jardín…gracias por guardar mis secretos.- Se recostó sobre el césped verde y mirando los árboles que adornaba la vista que le daba al cielo dijo:-

-Hoy tus hojas están mas amarillas, resaltan el azul que te adorna. – Recostada, respiraba el fresco aroma de la naturaleza que la rodeaba. Cuando de repente, sonó su celular.

-Hola.

-¡Darla!, ¿Dónde estas que aun no has llegado? Hoy viene la sociedad a comer a casa desean contemplarte.

-Papá, este… creo que llegaré un poco tarde, tengo mucho trabajo que realizar de la universidad, pero tan pronto termine llegare a casa. Se que es de suma importancia para ti y para ellos mi presencia, te prometo que llegare tan pronto me sea posible.

-Hija, recuerda siempre sentirte orgullosa por quien eres, pero mas aun, por quien serás. Te cuidas mucho, Zarta te protege. Nos vemos luego. Cualquier cosa que pase, me llamas.

-Esta bien papá, hablamos luego, te quiero, adiós.- Terminada su llamada, se sentó estando en silencio, abrazo sus piernas a su pecho y colocando su cabeza sobre sus rodillas, lloró.

-Tengo que encontrarlo solo el me puede ayudar. No quiero ser parte de esto, yo no nací para esto. ¡¿Por qué?! ¿Por qué? – Continuo llorando mientras el atardecer caía, envuelta en su llanto la luz ilumino sus pensamientos.

En secreto sin que su padre ni los Treinta sospecharan, Darla decidió buscar al Lunio, en quien ponía su esperanza para ser liberada de su peor pesadilla, la posesión de Zarta. Darla aprovechó la oportunidad de la reunión que se celebraría en su casa y tomo sus cosas para ir al santuario de los Treinta.

-Lo siento padre, pero yo no nací para esto.- Tomo entre sus manos su carpeta, se puso sobre sus pies, miro al horizonte y seco sus lagrimas, cuando de repente, sintió una mano sobre su hombro que la toco y le dijo:

-¿Crees que te podrás ocultar de mí tan fácil, Darla? – Sintió sobre su hombro un escalofrió que le llegaba a los tobillos, aun de espalada sin ver el rostro de quien le hablaba contesto con voz temblorosa:

-Seré libre aunque… tu no quieras

-¿De qué hablas? Yo no quiero hacerte daño- Darla se volteo asombrada y desconcertada y observó su rostro.

-¿¡Memo!? ¿¡Que haces aquí!? ¿Cómo me encontraste? ¡¿Acaso me persigues?!

-¡No!, No, no, jamás quisiera que te sintieras presionada por mí. Andaba por el jardín en busca de orugas para un laboratorio que estoy realizando, relacionado a la metamorfosis, cuando de repente no solo en mis pensamientos escuche tu “sexy voice”.

-Basta ya Memo, si que eres un tipo bien baboso.- Sonrojada por el piropo contestó.

-Bueno pues, yo seré baboso, pero tu mirada me dice que estabas muy triste. ¿Por qué lloraba una flor tan hermosa como tu?

-Yo no estaba llorando, es que algunas plantas me dan alergias.

-Si tu lo dices… pero no veo ninguna planta cerca, solo árboles y flores.- Memo con su picardía, dibujo en Darla una sonrisa, se acerco a ella y tomándola por los codos de sus brazos que abrazaban sus libros, la miro a los ojos y le dijo:

-Yo nunca te haría llorar….- Mientras con ternura tocaba sus mejillas le dijo:

-Nunca- Y la besó. La beso con tanta ternura y afecto que Darla sentía una paz que nunca había sentido con nadie, era como un alivio a su gran tristeza. Fue en ese instante que Darla, aunque no sentía amor por Memo, decidió confiar en él Memo.

-Lo siento no debí haberte besado, es que desde que te ví en la fila de la matrícula no he podido dejar de pensar en ti.

-Por haberte tomado el atrevimiento de besarme pagaras tu deuda conmigo. Necesito que me acompañes a un sitio, pero no puedes hacer ninguna pregunta.

-¿De que hablas? No entiendo, ¿quieres que te acompañe? ¿A dónde?

-Ya empezaste hacer muchas preguntas.- Darla lo miro coquetamente y le sonrió.- Recuerda que ahora tienes una deuda conmigo.

-¡Contigo, hasta el fin del mundo!-

Memo estaba muy emocionado con Darla, aunque no sabia para que Darla lo necesitaba, aun así decidió emprender con ella la búsqueda del descendiente de Lun, que la libraría de la posesión de Zarta. Juntos se dirigieron al santuario de los Treinta. El santuario estaba oculto bajo la fachada de una iglesia Católica. La iglesia se encontraba dentro de una urbanización donde las casas eran habitadas por personas adineradas, algunos de los Treinta residía en esta urbanización. La iglesia Católica, como era conocida, era custodiada por uno de los Treinta que se denomino sacerdote del papa, aunque realmente era un sacerdote de Zarta. La noche había caído, estaba todo oscuro y la iglesia estaba cerrada ya eran casi las 11:00pm. La campana de la iglesia sonó:

¡DING, DONG, DONG, DING, DONG!

La fiesta en casa de Duón terminaba a las 12:00am. Darla al escuchar el sonido de la campana se apresuro a entrar a la iglesia, pues sabia que le quedaba poco tiempo. Memo estaba desconcertado pues no sabia porque tanta urgencia para entrar a una iglesia. Entrando por un callejón que daba a la verja del patio interior de la iglesia, se acercaron para brincar la verja.

-¡Espérame! ¿Por qué tanto prisa para entrar a una iglesia? Replicó Memo

-Ya te dije, no quiero preguntas. Apúrate he necesito que me ayudes a subirme para entrar, tenemos que avanzar solo tenemos hasta las 12:00am.

-¡Hasta las 12:00am! Ven acércate, te voy hacer escalerita pones el pie y subes con tu impulso y listo.

-No me sueltes que me caigo… Casi, casi alcanzo…umm… ¡Ya!

-Pero y ahora ¿como me vas a subir a mi?

-Espérame ahí no te vayas.

Darla entro por la puerta trasera de la iglesia. Debajo de una de las rocas ella sabía que había una palanca que activaba el sistema de identificación de pupila para entrar al templo de la secta de los Treinta. Mientras ella buscaba la roca y levantaba la palanca, Memo se colgó de una verja y con la ayuda de un basurero pudo subir el muro del jardín. Al momento en que Darla bajo la palanca el sistema de seguridad se activo. En la puerta de cristal en forma de holograma se dibujo el rostro de un hombre.

“SECURITY SYSTEM ACTIVE.” Luego que se activara el sistema de seguridad, el hombre holograma dijo:

Vendré a la tierra y gobernare con poder. Identifíquese. Advertencia, tiene 20 segundos para identificarse antes de que se active la alarma. Mientras Darla se encontraba frente al Sr. Holograma Memo ya estaba en el patio interior asombrado y confuso dijo:

-Pero, ¿¡Que demonios es eso!?- Darla estaba un poco asustada pues Memo había visto mucho y le contestó:

-¡Te dije que me esperaras afuera!

-No podía dejarte entrar aquí sola, al menos eso creía, pero veo que tú conoces el lugar mucho más de lo que pensaba. Haber, ya esto se esta viendo un poco raro. ¿Qué esta pasando contigo?

-Baja de ahí y ven pronto.- Darla acerco su cara al rostro del Sr. Holograma este se convirtió en un tipo de microscopio del cual salía un láser que rodeo la pupila de Darla.

“ACESS GRANTED”

-¿Qué es lo que esta pasando? ¿Quien eres realmente?- Memo tenia tantas preguntas en su mente. Pero la puerta se iba a cerrar.

-¡Avanza! Ven, que se cierra la puerta y luego no podrás entrar, mas adelante te lo explico todo.

-Pero…

-Corre Memo no nos queda mucho tiempo.- Memo corrió a la puerta y entro con Darla al sótano de la iglesia donde se encontraba el Gran Salón, donde se reunían los Treinta.

Camino al Gran Salón (actualizado 12 octubre 2008)

Luego de haber entrado al santuario de la iglesia Darla y Memo se dirigían hacia el salón de culto de la secta de Los Treinta. Darla sabía a donde se dirigía, pues desde muy pequeña Duón su padre la llevaba al santuario para el culto de purificación.

– Papa, ¿porque todos tienen ropa gris?

– Darla cuando crezcas lo entenderás.

Ella solo tenía seis años, fue la primera vez que piso el santuario donde los treinta celebraban el culto a Zarta.

– Tengo frio papa

Pronto sentirás mucho calor mi querida hija. Recuerda que yo te amo, pero Zarta te ama más que yo.

Sus cabellos largos cubrían su pecho tierno de niña inocente, era llevada por su Padre al Gran Salón. Los veintinueve esperaban con ansias la llegada de Darla, pues era su presentación a Zarta, ella era la elegida. Darla, tan pequeña y tierna era guiada por Duón a caminar entre medio de las filas formadas por las antorchas que llevaban al tablero de dedicación. Los Treinta cantaban cantos gregorianos en honor a Zarta, mientras Duón tomaba a Darla y la acostaba sobre el tablero de la ceremonia. La posicionaron en el tablero y de sus extremidades la amarraron por los cuatro extremos, Darla lloraba.

Papa tengo miedo

No hay porque temer, solo déjate llevar hija, déjate llevar que pronto esto acabara.

¡No, papa me duelen las manos, Papa ayúdame!

Todos los miembros de Los Treinta hicieron una fila y cada uno de ellos pasaba al tablero a dedicar a Darla a Zarta, ellos se mutilaban el cuerpo derramando sobre el cuerpo desnudo de Darla sangre para santificarla para Zarta. Mientras uno de los miembros levantaba en alto el libro de la profecía.

De camino al Gran Salón, Darla no pudo evitar sentir el mal sabor de su primera visita al Gran Salón y se quedo sin palabras, mientras Memo la observaba y la interrumpió de su letanía:

Darla, Darla, ¿estás bien?

Disculpa Memo, es que… no me siento muy bien.

¿Dónde estamos?

Estamos de camino al Gran Salón.

¿El Gran Salón? No entiendo. ¿De qué se trata todo esto?

Por favor Memo no me hagas más preguntas, ¿sí?

Ya ellos estaban dentro del santuario se dirigían al Gran Salón. Se adentraban al sótano oscuro que los llevo a una enorme puerta vieja de madera bien fortificada. Darla tomo de uno de los extremos una estaca de metal y con ella golpeo la puerta de madera, pero la puerta no abría. La imponente cerradura de la puerta no tenía ninguna apertura para usar una llave. Después de varios intentos por abrir la puerta Darla se dio por vencida, suspiró y calló al suelo sentada. Tiró la estaca de metal, Memo no entendía nada de lo que estaba pasando, pero cuidadosamente observo que en ambos extremos de la puerta tenía dos cabezas de búfalos y cada búfalo solo tenía un cuerno en lado opuesto uno con el otro.

Es imposible, no sé lo que estaba pensando al venir aquí. No sé cómo te metí en este lio Memo.

Darla yo creo…

Si, ya sé que estoy loca, pero realmente no es así.

No, Darla, creo que podemos entrar.

De que hablas.

¿No quieres pasar al otro lado de esta enorme puerta?

Sí, pero es inútil, aparentemente solo ellos pueden entrar.

¿Ellos? ¿Quiénes son ellos?

Los Treinta.

¿Los Treinta? Quieres decir… ¿Los Treinta de la leyenda Urbana?

¿Conoces la leyenda?

Mi abuelo me conto acerca de ella, aunque soy un poco aséptico a estas cosas.

Aun así ¿crees que podemos entrar?

Estoy casi convencido de que podemos entrar. Si te fijas ambos búfalos solo tienen un cuerno en sentido contrario, además de que la estaca de metal me parece que no es para golpear la puerta.

Ahora te distes cuenta eh…

A puesto que esta estaca de metal debe ir incrustada justo… aquí, ¡listo!

Pero… la puerta no abrió.

Porque aun mi teoría no ha sido puesta en vigor. Voy a necesitar que te pares al otro extremos de la puerta frente al búfalo agarra el cuerno y a la cuenta de tres ruedas el cuerno. ¿Lista?

A la cuenta de tres.

Uno…Dos y ¡Tres!

La puerta de madera abrió lentamente mientras unas luces alógenas encendían el camino del túnel por el cual caminarían Darla y Memo camino al Gran Salón.

Dentro del Gran Salón…

12/20/08

El camino era empinado y mientras mas adentro se allegaban mas frío se tornaba el salón ya eran las 11:20pm.

Ahora entiendo porque mi papa siempre decía “Al Gran Salón siempre entran de dos en dos”

¡Exacto! Pues esa puerta, si que no la hubieras podido abrir sola.

Gracias Memo, realmente siento que es cosa del destino que te conociera.

Desde que te vi yo supe que eras para…

Memo no empieces. Necesito que me ayudes a buscar algo que me pueda ayudar.

¿Ayudar? Me dijiste que tan pronto entráramos me contestarías mis preguntas.

No, realmente te dije que si me acompañabas no podías hacer preguntas.

Pues… no entiendo. ¿Cómo quieres que te ayude?

Haber, ya me dijiste que sabes la leyenda.

Aja

¿Sabes de la profecía?

¿“El malvado de Zarta vendrá en cuerpo de mujer”?

Realmente el espíritu de Zarta se le metió a un joven quien profetizo y dijo: “Vendré a la tierra para gobernar con poder. Tendré la inmortalidad en el cuerpo de la mayor, la hija de la congregación de los Treinta, ella traerá el poder. Pasado el último novilunio de sus veintitrés años…

a las ochenta noches la tomaré y ella será mía y yo de ella. En su pureza habitaré y naceré, amo de los espíritus de todos seré. Lejos debe estar de quien posea la marca de media luna para que yo pueda entrar.”

No me dijiste que no lo sabias Memo.

¡Darla mira, allá!

Luego de su travesía por el empinado túnel ambos se detuvieron frente a la entrada del Gran Salón. Memo perplejo mientras señalaba con su dedo la pared, allí estaba la inscripción de la profecía en una especie de placa en Bronce que colgaba de los aproximadamente treinta pies de largo que media de altura la pared. El Salón era tan frío que tenia una especie de abanico que calentaba el lugar. Cortinas de color gris obscuro adornaban el salón. En todos los alrededores había diferentes estatuas de bestias innumerables en tamaños y formas. En el centro del salón se encontraba una mesa con treinta y una sillas. También en uno de los extremos se encontraba una inmensa piedra en forma de triangulo, que aparentemente era el lugar donde hacían sacrificios. Una de las paredes del lugar tenía varios monitores y computadores, pero todos estaban apagados. Memo estaba perplejo, pues todo lo que le había contado su abuelo era cierto, solo que esta secta era un tanto mas avanzada en tecnología que la que el abuelo le había contado. La secta de los Treinta existía, el no podía creer que Darla fuera parte de todo esto. Darla se quedo perpleja pues esta era una de las habitaciones que solo podían visitar los miembros superiores de los Treintas.

¡Yolly Yelpy! Este es el cuarto que buscaba hace años.

Dime la verdad Darla. ¿Eres de los buenos o de los malos?

Memo, realmente y lamentablemente soy… de los malos.

No puede ser Darla. No lo puedo creer. ¡Me voy de aquí ahora mismo!

¡NO! – Darla le agarro el brazo a Memo y mirándole con sus ojos mojados le dijo:

Soy de los malos, pero…quiero ser de los buenos…solo necesito ayuda.

Darla no aguanto más comenzó a llorar y se desahogo con Memo. Nunca le había dicho nada a nadie. Memo le abrazo sin pensarlo y al oído le dijo:

-No te preocupes Darla, yo no voy a dejar que nada te pase.

Ya eran las 11:45pm el celular de Darla sonó:

Hola papá.

Memo observo que desde las cortinas donde estaba la inscripción brillaba una luz. Y mientras Darla platicaba con Duón Memo se acerco y moviendo a un lado la cortina encontró un libro que estaba protegido por un cristal y frente del cristal había una pequeña cámara redonda.

Darla mi hija querida, he estado preocupado por ti. La fiesta se terminó y nunca llegaste.

¡Que se termino!

Si, ¿Dónde estas?

¿Hace cuanto termino la reunión, digo fiesta?

Pues hace unos minutos. Me estoy despidiendo del Sacerdote

Papá hablamos ya mismo voy de camino a casa.

Colgada la llamada Darla se puso súper nerviosa. Comenzó a mirar a todos lados y no veía nada le dijo a Memo.

Tenemos que irnos ahora.

Pero no que te iba ayudar.

Necesito un libro, solo un libro.

Memo era un freak de los juegos de video de investigación, pero en este acertijo no veía manera de abrirlo. No fue hasta que logro ver la pequeña cámara incrustada en la puerta de cristal que custodiaba el Libro.

Darla ven acá.

Memo tenemos que irnos ya.

Darla creo que aquí hay algo que te pueda interesar.

¿Estas seguro? Bueno, pero no creo que yo tengo acceso.

Inténtalo. No que tu eres la elegida por Zarta.

¿Cómo?

No se tu eres la que sabes.

Haber si asomo mi cara…no funciona, y mis manos… no se nada de esto sirve, vámonos.

El ojo, chekea el ojo. Esto lo he visto en las películas. Las lectoras de pupilas.- Memo tomo a Darla por los hombros y la movió frente de la cámara y puso su cara a nivel del rostro de modo que uno de los ojos de Darla quedaran frente del lente.

¡Ouch!

Un láser rojo alumbro el ojo de Darla y repentinamente, el vidrio se abrió. Darla temerosa pero alentada metió sus manos en el hueco que estaba ocultando las cortinas y justo allí estaba el Libro. Abrió el libro y comenzó a pasar las páginas del libro casi a la velocidad de la luz. Las campanas de la iglesia sonaron ya eran las 12am.

¡DING, DONG, DONG, DING, DONG!

Darla avanza ya son las doce.

No se que estoy buscando Memo.

¿No me dijiste que venias en busca de la profecía?

Si, pero no me puedo llevar el libro se darían cuenta.

Toma usa mi celular.

No tengo que llamar, además tengo uno.

Tontita, úsalo para sacarle fotos a las paginas mas importantes.

¡Buena idea! A ver….

Busca las páginas donde se mencionan la profecía.

Verdad las fiestas del Pueblo.

Si las fiestas del pueblo. Mi abuelo me contaba que esa profecía ocurrió cuando reinaba Lun.

¡Yolly Yelpy! Aquí esta “Reinado de Lun” ¿Cómo se usa esto?

Dame acá. ¿Cuántas paginas son?

Vamos a tirar treinta fotos ese es el numero. Yo las paso tu tiras las fotos yo no conozco ese celular.

Está bien, cuando quieras.

¿Listo?

Listo

Memo y Darla en conjunto comenzaron a tirar la mayor cantidad de fotos que el celular de Memo les permitió. El celular de Memo tenía poca carga de batería y solo le alcanzo tomar veinticuatro fotos. Para que las fotos se vieran legibles Memo sacaba una página por foto, aunque la imagen no se veía perfecta era legible al ojo humano con un poco de dificultad. Terminando de tomar las fotos decidieron irse del lugar por temor de ser descubiertos por el Sacerdote que estaba de camino a la catedral.

Luego de salir airosos del Gran Salón, Memo acompaño a Darla a la casa. De camino a casa de Darla, Memo le contaba las cosas que le había dicho su abuelo antes de morir.

Sabes… realmente nunca hubiera creído en todo esto sino lo hubiera vivido.

¿No me dijiste que tu abuelo creía en Zarta?

Para nada. El me contaba las mejores luchas de esos tiempos y siempre me decía que yo tenía que ser como Lun.

Todos en los Treinta desde pequeña me enseñaron a odiar a Lun y su descendencia. Pero no fue hasta que fui creciendo que me he dado cuenta que esto, todo es un error. No quiero ser parte de esto. Yo solo quiero ser una chica normal, estudiar trabajar tener mi familia y un día poder mirar atrás y no avergonzarme de nada.

Si esta complicado tu situación. Pero dice la profecía que debes mantenerte alejada del que tiene la marca, ¿verdad?

Si cuando comencé analizar la profecía sentí que tenia esperanza. Hay un descendiente de los Lunios que me puede librar del momento de la posesión.

Tienes razón ahora entiendo porque fuiste a buscar el Libro. Lo que no alcanzo a comprender como te será posible encontrar al Lun.

No se, tengo que leer las fotos que tomamos, pero no puede ser en mi casa mi padre me descubriría y para el eso sería una traición.

¿Tu padre no te apoya?

Mi padre, a veces no se si realmente es mi padre, es algo complicado. Sabes que para que toda esta cuestión de la profecía se cumpliese tenia que nacer una hija y todos el la organización tienen hijos varones.

¿O sea que estudian en la universidad?

Pues aunque no lo creas, si. Y tengo algunos asignados a vigilarme, pues para ellos son como una adquisición que les traerá poder y bla, bla bla.

¡Jajaja! De verdad que eres única. En casa tengo un baúl que mi abuelo me dejo. Puedo revisarlo con calma, pues mi abuela era algo así como un freak de los Lunios.

Crees que tal vez pueda estar contigo mañana.

Pues claro que si.

Es que no tengo forma de poder leer las fotos que tomamos del Fagnat y necesito ser algo discreta para que no sospechen de mí.

¿Fagnat?

El Libro, ese es el nombre que los Treinta le dan.

No creo que deberías usar esos términos y menos si te tienen vigilada.

En las tardes y menos cuando hay reunión nadie me vigila. Se dice que en la noche Zarta es quien me cuida, por eso me dejan en paz.

Umm…. ahora si que me tienes asustado.

¡BU!

Graciosita.

Esta es mi celda, digo mi casa.

Pues diosa Darla, hasta manana.

Mañana

Manana, suena más original.

Adiós.

Memo se sentía comprometido en ayudar a Darla a escapar de la horrenda posesión del espíritu, malvado de Zarta. Darla de alguna manera sentía que Memo podía ayudarla a encontrar al Lun quien la Liberia de la maldición de aquella dedicación que hiciese los Treinta. La noche que ellos estuvieron en busca del Fagnat, fue la noche en que ambos juntaros sus espíritus en la incansable búsqueda de respuestas a tantas preguntas que ambos tenían. Memo estuvo toda su vida dudando de las locuras e historias que su abuelo le contaba desde niño. La familia de Memo llego al punto de recluir al abuelo de Memo en un hospital para que recuperara la cordura. Antes de que el abuelo de Memo fuera recluido la tenia catorce años:

Memo, no puedes permitir que me recluyan yo te estoy diciendo la verdad. Lun existió y me ha dejado una misión. Debes saber que eres fuerte y en esta caja en su momento entenderás que Zarta no podrá hacerte daño.

Abuelo yo te creo, se que Lun era muy poderoso y que ya Zarta esta vencido.

Unos días después de que el abuelo de Memo estuviera recluido en el hospital murió.

Luego que Memo dejara a Darla en su casa se monto en su motora y condujo para la casa de su abuelo. La casa estaba abandonada ya habían pasado seis años desde la muerte de Don Gendo. La casa quedaba a las afueras de la ciudad en una pequeña área rural, Don Gendo había vivido gran parte de su vida en la humilde casa de madera. Don Gendo, quien había quedado viudo al momento del nacimiento de la mamá de Memo vivía solo en la casa antes de su reclusión en el hospital. Su abuelo crió a la mamá de Memo sin la figura materna, por lo tanto Memo nunca conoció a su abuela. La casa era bastante pequeña, pero poseía un vasto terreno que llevaba hacia un río. Memo estaciono su motora en las afueras del terreno y siguió el camino de piedras que lo llevo a la puerta de la casa que estaba cerrada. Las telarañas y el polvo adornaban las afueras del lugar. Solo se escuchaba el rechinar de los pasos que Memo daba al pisar los escalones de madera. Eran las 2am, todo estaba oscuro, solo la luz de las estrellas y la luna llena alumbraban el lugar. Estando frente a la puerta Memo se inclino y levantó uno de los pedazos de madera vieja del zócalo y tomó en su mano una llave. Abrió lentamente la puerta y frente a la entrada una lluvia de cucarachas se lanzó a la cabeza y hombros de Memo. – ¡Diablos! ¡Fuera, fuera malditos insectos! ¡Mueran, mueran, asquerosos!- Memo se sacudió y cayendo al suelo los aplastaba con sus “convers”. A la entrada de la puerta se encontraba un quinqué, Memo lo tomo y con unos fósforos que estaban cerca lo prendió, aun tenia aceite suficiente. Los ojos a Memo le comenzaron a picar, el polvo era tal que comenzó a estornudar.

01/13/09

Caminando entre telerañas ….

4 Respuestas a “El Precio del Poder

  1. Ahhh..Ahora si esta moviendose la cosa…El cuento del principio lo escribiste hace tiempo ya y quizas por eso es q no esta tan pulido…Pa que tu veas la diferencia de como escribias antes y lo nitido que estas escribiendo ahora, con las historias de ahora y en esta con lo que agregaste al final….Con lo del santuario debajo de la iglesia y el sistema de alarma y todo eso que añade suspenso a la historia mas la calidad del dialogo q tambien la puedes ver…Ya tu ves!…Sigue pa lante!! Que la práctica hace la Perfección!!…Bueno, ahora conpermiso…que estoy esperando la continuacion.

  2. Oye!! Tienes que pulir más este cuento y elaborarlo más con calma porque tuve que leerlo saltando parrafos y eso no es normal con tus historias…define el ambiente y trata de no mover tanto la linea de la historia, la historia pierde logica y por ende como q no se siente lo que se esta contando y es porque tienes tantas ideas en la cabeza sobre el cuento que quieres decirlo todo a la misma vez….dale suavee…con calmaaa…😉
    Hasta la proxima!! keep them coming my friend!!!

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