Oriundo

Cuando era niño no entendía esas miradas, esas risas que retumbaban en mis oídos. ¿Por qué no me dejan en paz? Mi mama me había dicho que no los escuchara que yo era especial. En Suecia siempre hacia mucho frío, al menos en la región que vivíamos, pero el frió del ambiente en nada se comparaba con el frió de la gente. Con sus ojos como gatos clavaban sus miradas en mi cuerpo. Yo observaba las injusticias como pantera siendo acechado por tigres hambrientos que solo esperaban mi caída. Al parecer pensaban que no los veía cuando a escondidas se mofaban de mí. Al pasar el tiempo los empecé a odiar y me daba tanta rabia no poder hacer nada. En la escuela los maestros me enviaban a detención aun sin yo haber hecho nada. No me podían tener cerca. Para mi todos eran iguales, personas malas sin escrúpulos, solamente había uno de ellos que para mi era una excepción. Una vez me enamoré de esa excepción. Era compañera de salón, ella tan hermosa alumbraba como un sol. Cada vez que la miraba esa sonrisa que ella me daba me hacía recordar las veces que mamá me decía que yo era especial. Un día no pude más y decidí acercarme a ella y confesarle que la quería. La clase terminó, como siempre me quedaba hasta el final esperando que ella saliera, aunque fuera para saludarla. Estando fuera del salón, escuche que ella conversaba con el maestro, aparentemente se transfería de escuela. En ese momento fue como si me hubieran atravesado el corazón al pensar que no la vería más. Aparentemente ella se dio cuenta que yo estaba a la puerta y salió.

Hola Thomas.

Ho-la Melanie.

¿Qué haces aquí parado?

Es que…

¿Qué?

¡Me… gus-tas Melanie!

¡Thomas! Nuestros padres no lo aceptarían. Además no me gustan los muchachos con bembas grandes. Lo siento Thomas.

Lo recuerdo como si fuera ayer, mi primera desilusión, pero lo más que me molesto fue su comentario sobre mis labios. Todos se burlaban de ellos y no podía creer que Melanie fuera igual que esos tigres.

Mamá siempre me contaba cuentos de la selva. En sus cuentos me hablaba de tribus de hombres que peleaban contra grandes bestias salvajes. No entendía porque yo no me parecía a mamá o a papá. Pero a veces me imaginaba con un grupo de panteras negras en la selva realizando grandes hazañas. Cuando cumplí mis catorce años mi verdad fue revelada. Mis padres me citaron a la sala con una caja de madera en manos.

Thomas. Hay algo que tu padre y yo tenemos que decirte.

¿Qué pasó? ¿Hice algo malo? ¿Me van a castigar?

No, hijo. Lo que tu madre esta intentado decirte es que… muchas veces no entendemos algunas cosas en la vida. Y sabemos que para ti no ha sido fácil tener que enfrentarte a esta sociedad que es diferente.

¿Diferente?

Thomas, nosotros te queremos mucho. Eres nuestro hijo. Nuestro único hijo.

Y ustedes son mis papás y los amo con todo mi corazón.

Somos tus padres Thomas, pero no tus verdaderos padres.

Tu padre y yo queríamos decírtelo cuando estuvieras preparado. Y entendemos que ya no eres un niño. Cuando eras muy pequeño nosotros viajamos a Zinder en Nigeria, fue entonces allí nuestro primer encuentro. Tú eras muy pequeño, yo te tome entre mis brazos y con sus manitas apretases mis dedos. Justo en ese momento mi corazón salto de gozo y sentí que eras parte de mí.

Thomas, tu madre y yo decidimos adoptarte como nuestro hijo.

¡Ahora entiendo! ¡¿Por qué me trajeron hasta aquí?! Nadie me quiere aquí, nadie.

Lloré amargamente, ahora entendía que realmente no era como ellos. Nadie me quería porque era diferente, las dudas comenzaron a invadir mi corazón. Quería conocer a mis padres, mis verdaderos padres. Estaba tan molesto con mis padres de crianza, por haberme traído a este lugar donde no hay nadie como yo, todos tigres y yo pantera, pantera negra. Tan pronto cumplí mis dieciocho años me fui de mi casa en busca de mis padres. Tenia la caja de madera en mis manos en ella estaban los secretos de mis raíces. Viajé al África hasta Nigeria en busca de mis verdaderos padres. Al momento en que pise el aeropuerto para mi sorpresa me sentí como en casa. No era el centro de atracción, la gente era cortés conmigo todo parecía un sueño del cual no quería despertar.

¡Taxi!

¿A dónde se dirige?

Necesito llegar a Zinder a esta ciudad.

¡Ciudad! Eso no es una ciudad.

¿Cuánto tiempo nos tomara llegar?

Como unas seis horas.

Seis horas de viaje no eran tanto comparado con lo mucho que esperé para encontrar a mi familia. Pasado las seis horas llegue al lugar donde mi madre me había dado a luz. Parecía un hospital muy pobre. Tan pronto entre todos me hablaban en una lengua que no conocía. Logré encontrar alguien que hablaba mi lengua y le enseñe un documento, el cual mi madre me había dicho que me daría las respuestas a todas mis preguntas. Mis padres nunca supieron lo que realmente decía, pero sabían que era información de mis padres biológicos, pues al momento de firmar los documentos mis padres se los dieron. Me llevaron al pueblo de mi nacimiento, no me pude contener mis ojos solo veían dolor, mucha hambre. Había niños pequeños cargando inmensas vasijas, solos comiendo tierra. No pude aguantar mas comencé a llorar y a llorar el lugar era un desastre. Mi origen no era de mucho orgullo, todo estaba lleno de tristeza y gran sufrimiento. Llegue a mi encuentro con mis padres con lágrimas en mis ojos me sorprendieron con una inmensa montaña que hedía por la podredumbre y descomposición. Estaba frente a restos de muertos entre los cuales se encontraban mis verdaderos padres, lloré amargamente y recordé lo que me decía mi madre “Thomas tu eres especial”. Viajé de regreso a casa y abrasé a mis padres, entonces comprendí que ellos me habían hecho especial, agradecido por su rescate el mundo a mí alrededor comenzó a cambiar. Estaba dispuesto a ser feliz y a luchar por la igualdad entre los demás junto a mis padres, quienes me amaban con amor incondicional sin importar mi raza ni color ante el mundo me declaraban como su hijo, su único hijo.

3 Respuestas a “Oriundo

  1. Brutal! N lo habia leido. Una historia conmovedora. Las diferencias, el discrimen y razismo es parte del deteriodo del mundial que vvimos. Eta historia refleja el amor más alla de nuestra creecias…

  2. Muy conmovedor. Aquí esta representado el como Dios nos ama, y por eso quiere que lleguemos a los pies de Cristo, para poder encontrar ese gozo, paz y felicidad que andamos buscando. Es necesario que nos sintamos especiales, ya que como esta escrito, somos más que vencedores.

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