Leafar entre la vida y la Muerte

Historias de Leafar

Entre la vida y la muerte

“¡Tu no vales nada!, Eres una perra… ¡maldita!”

“Por favor suéltame que me haces daño…aaiií, me duele. Piensa en tu hijo, ¡Por favor suéltame!”

“Ese niño no es mi hijo, y antes que nazca te mato a ti y al bastardo que llevas en tu vientre. ¡Maldita perra infeliz! ”

“¡Cuantas veces te lo he dicho! ¡Este niño es tuyo! ¡TUYO!”

La abofeteó en el rostro, mientras apretaba sin misericordia sus brazos la rastralló contra la pared y le dijo:

“Lo único que merecen ambos… es la muerte”

“¡Nooo! ¡Alguien ayúdenme!

Tomando en su mano el control remoto del televisor comenzó a abofetearle de un lado a otro. Su rostro se mancho de sangre y de su boca expulsaba pedazos de dientes. Un demonio se había apoderado de su esposo, él no tenía piedad de ella. Cansándose de golpearla con el control, decidió prender el televisor. Tan pronto se volteo para cambiar el canal, ella se intento levantar para escapar. En el instante él se dio cuenta de su intento de huir, entonces subió el volumen al máximo, solo se escuchaba música pop romántica. Con toda la intención del mundo, él dejo que ella corriera al portón de salida, pero este se encontraba cerrado.

“No puede ser… ayúdame” Entre lagrimas replico casi sin fuerzas.-“¡Ey! ¡Tú muchacho, ayúdame!” El muchacho a quien ella clamo por ayuda se aproximo al portón, pero este la miraba a los ojos con indiferencia. Las manos de ella habían dejado en el portón manchas de sangre en su intento desesperado por salir.

“¿Por qué me pides ayuda si sabes… que debes morir?” Respondió el chico que se encontraba al otro lado del portón. Estando frente a frente a su rostro que era dividido por el portón, miro su vientre la agarro por las manos entrelazándolas al portón y acaricio su vientre.

“¡Ten piedad de mi!… por favor, no le hagas daño.” Sollozando entre lágrimas intercedía por la vida de su hijo.

“¡Jajaja que ingenua eres!, Deberías estar suplicando por tu vida. Que patética eres, sabias que por cargar ese niño en tu vientre ibas a morir, no te preocupes no será doloroso para él.”

“¡Ahh, por favor no!” Desesperada grito, mientras le apretaba su cuello apresando las fuerte sus manos al portón. Ella se quedaba casi sin aire su esposo se levantaba del sillón tomando de la cocina un cuchillo inmenso puntiagudo, pero ancho, caminaba hacia ella. La abrazó por la espalda mientras ella lo miraba de reojo y casi sin respirar, él le susurro al oído:

“Yo siempre te amé… hermosa mía.” Y en el instante le apuñalo el costado. La sangre corría por el suelo del balcón. Mientras el muchacho la sostenía de pie por los brazos, su esposo metió sus manos en sus heridas, mientras continuaba realizando pequeñas inserciones en su vientre.

“Asistente no la suelte, ya casi estamos” Replico con entusiasmo.

“Tengo mas herramientas en el bolsillo Doc” Respondió el muchacho desde fuera de la casa. Todo lo que acontecía era evidente, ellos querían la muerte de su madre.

“¡Doc la paciente se nos va!”. Exclamo con sarcasmo. Ya había muerto, pero de ella habían extraído vida. Tan pronto llego a su cimiente se la arranco del vientre. El niño estaba bañado en sangre, cortaron de él su cordón umbilical, la sangre chorreaba de la cabeza del niño hasta el suelo. El niño lloraba sin consuelo, el cuerpo de su madre lo tiraron al suelo y salieron de la casa en la que se encontraban de camino a un callejón cercano el cual tenían que pasar para llegar a su destino. El Doc se había quitado su camisa, con ella había envuelto el cuerpo del niño, pero en ese instante cuando apenas entraban por el callejón el niño comenzó a resplandecer. El hombre que lo cargaba en sus brazos dejo caer el niño al suelo, pues este no pudo soportar el calor que emanó el niño y en el instante que callo al suelo, el niño resplandeció como el sol y ambos quedaron ciegos.

“¿Qué demonios es esto? ¡Me dijiste que nada nos pasaría, que podríamos llevarlo con nosotros!

“¡Maldición! No pensé que sus poderes fueran a revelarse desde su nacimiento. ¡No veo nada!

“Creo que me estoy derritiendo, ¡el calor es muy fuerte! ¡Recoge al niño tú!

“¡¿Estas loco?! ¡Ni lo pienses! ¿Acaso crees que me quedare aquí? No se tú, pero yo aunque no vea, ¡Ni loco me quedare!” Respondió el muchacho. Comenzó a correr lejos del niño, mientras el otro calló al suelo.

“¡Me estoy derritiendo, muchacho ayúdame, por favor! ambos estaban espantados, más el Doc no pudo levantarse sobre sus pies para huir, calló al suelo derretido y murió. El muchacho que había ayudado al Doc, con su vista nublada corrió fuera del callejón y en una esquina grito:

¡Ouvrir maintenant! Tan pronto hubo terminado de pronunciar la última palabra, Thierry extendió su mano sobre la pared de un edificio y una figura ovalada brillante de su misma estatura se abrió y él entro. Thierry quien ayudó al Doc desaparecio dejando a la distancia el niño.

El niño se encontraba en el suelo, envuelto en llantos, gritando. La sangre de su madre era su única compañía. Cansado de llorar y llorar la luz que irradiaba desvanecía como el alba.

Un hombre que estaba cerca del callejón escucho a lo lejos el gran lamento del niño. Casi llegando a la entrada del callejón pudo observar como una luz se iba desvaneciendo. Abrazo al niño entre sus brazos y coloco sobre su cabeza un collar con una inscripción que leía “Leafar”.

– “Te estaba buscando y al fin te encontré, mi pequeño. No llores mas, vamos a casa con tus otros hermanos, algún día volverás a tener una familia.” Meciendo el niño se lo llevo entre sus brazos a la casa donde trabajaba, esta era un alberge de niños olvidados que eran adoptados por personas que anhelaban tener un bebé. Desde ese entonces, Leafar estuvo al cuidado de Osde quien lo cargaba entre sus brazos como si fuera su propio hijo.

<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/pr/”><img alt=”Creative Commons License” style=”border-width:0″ src=”http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/pr/88×31.png”/></a><br/><span xmlns:dc=”http://purl.org/dc/elements/1.1/&#8221; href=”http://purl.org/dc/dcmitype/Text&#8221; property=”dc:title” rel=”dc:type”>Leafar entre la vida y la muerte</span> by <a xmlns:cc=”http://creativecommons.org/ns#&#8221; href=”https://alegnat.wordpress.com/2008/06/11/leafar-entre-la-vida-y-la-muerte/&#8221; property=”cc:attributionName” rel=”cc:attributionURL”>Tangela M. Fontanez Colon</a> is licensed under a <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/pr/”>Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Puerto Rico License</a>.<br/>Based on a work at <a xmlns:dc=”http://purl.org/dc/elements/1.1/&#8221; href=”https://alegnat.wordpress.com&#8221; rel=”dc:source”>alegnat.wordpress.com</a>.

3 Respuestas a “Leafar entre la vida y la Muerte

  1. Tangela:
    Por lo que veo, Leafar es una figura mesiánica. Claro está, que en esencia, es un producto tuyo. ¿En qué te inspiraste para crearlo? Por lo demás, un buen “approach” sobre la lucha entre el bien y el mal. Chao.

    Herbert.

  2. Me alegra que te halla gustado los cambios que le realize al cuento, espera mas pronto…🙂

  3. El cuento me gusto mucho. Me di cuenta que le hicistes algunas modificaciones desde la primera vez que lei este cuento(“You know what I mean”). Espero que sigas haciendo mas capitulos de la series de Leafar. Te deseo mucho exito.

    Sellavo( BF )

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