Leafar y el Monstruo Marino By: Alegnat Maria

Historias de Leafar

Leafar y el Monstruo Marino

“¡Auxilio! ¡Me ahogo! ¡Ayúdenme!!” Gritaba Darla. Mientras, a lo lejos unos chicos observaban como ella trataba de respirar a la vez que intentaba mantenerse a flote.

“¡Dios mió! ¡Que alguien por favor haga algo!” Todos estaban espantados, pero nadie se atrevía a entrar a las aguas turbias que abrazaban a Darla. El color de su piel comenzaba a cambiar, su hermoso color rosado se tornaba en un violeta oscuro.

“¡Aux…i.li..oo!” Con gran dificultad utilizaba su último suspiro.

“¿Qué es eso? ¡Oh Dios!! ¡Por favor alguien haga ALGO!!” Sin saber que hacer gritaba Esaúl.

“¡Oh Dios, es sangre!!!” Una chica replico llorando sin consuelo. Gritos se escuchaban a su alrededor.

“¡Mi hermana, mi hermana!” Otra voz se escucho.

“Tengo… miedo, ¡miedo!… ¡¿Vamos a morir también?!” Y abrazo fuertemente a su hermano.

“¡NOOOOOoooo! ¡Mi hermana no murió!” Me sacudió muy fuerte aprensando mis brazos no pude contenerme, quite de sobre mi sus manos y salte al agua carmesí. No lo pensé dos veces y nade. Descendiendo mis ojos vieron el cuerpo de Darla que era arrastrado por un monstruo marino. Moribunda, sus ojos me miraron desesperada, pero esperanzada en mí, extendió sus brazos. Comencé adentrarme a las profundidades del mar tratando se acercarme a ella, pero se desvanecía frente a mis ojos su silueta.

Mire hacia arriba, un pedazo del barco que sostenía a mis amigos flotaba a la deriva. No pude soportar más, tenía que revelar mi identidad.

“¡Zaniáááá!” Un rayo salió del mar en dirección al cielo. Era mi gran secreto que estaba siendo revelado. Nadé y nadé tan rápido que estaba llegaba a Darla. Mi cuerpo brillaba a consecuencia de mi transformación y la rapidez con que me acercaba. Ante mi se incorporo la gigantesca serpiente verde. Esta serpiente en su boca cargaba una pierna ensangrentada. Por un momento pensé que le pertenecía a Darla, pero no. Esa pierna era de otra persona que la serpiente marina había devorado. Tan pronto la serpiente se percato que estaba tan cerca de Darla, se irguió ante mis ojos se distancio un poco y con actitud desafiante intento atacarme. Sabia que tenia que pelear para rescatar a Darla, ya nada me importaba.

“¡Zaniááá Serpiente!” Mi cuerpo copio su forma se torno alargado, pero yo era de color blanco. Desafiante erguido frente a frente a la serpiente ahora estaba yo listo para atacar.

“¡Oh Dios que fue eso! ¿Vieron ese rayo?” Esaúl pregunto. Todos espantados y llorando desconsolados se encontraban a la expectativa de lo que estaba aconteciendo. Darla no estaba, su hermana estaba sin consuelo, pues temía que también la vida de Leafar estuviera en peligro.

Mientras en las profundidades del mar se encontraba Leafar luchando contra la serpiente. Ya no era el muchacho simple que todos conocían ahora estaba al descubierto, auque las aguas turbias no dejaban ver con claridad a los de la superficie. La serpiente intento morder a Leafar en su cola, mas no pudo. Fue entonces en ese momento que Leafar tomo ventaja, entonces se acerco a ella. Sigiloso se alzo sobre su cola y clavó sus colmillos en su yugular provocando de esta forma su muerte al instante. La serpiente moribunda tenía aprisionada a Darla entre su cola ya muerta.

Me acerque a Darla. –“¡Zaniá!” Mi cuerpo fue vuelto a la normalidad. Tan pronto desate su cuerpo del de la serpiente la abrasé con fuerza, revivió y abrió sus ojos. Sorprendida de poder respirar bajo el mar me dijo:

-“¡¿Quien eres tú en realidad?!” Estaba un poco asustado, pues no sabia que decirle ella lo noto, entonces… se acerco a mis labios y me beso.

-“No importa si no me dices, no tienes que temer de mi pues…siempre te he amado…”

-“Yo también y tu lo sabes, en su momento entenderás”. Luego nadamos a la superficie en donde se encontraban los otros. Un gran barco se había acercado para rescatarnos. Todos estaban perplejos, pues no creían que estábamos vivos. Ela ayudo a subir a su hermana al pedazo de madera inmenso que sostenía a todos. Ela y Darla se abrazaron con ternura. Ela le pregunto a Darla:

-“¿Qué fue lo que paso? ¿Cómo es posible que estés a mi lado nuevamente hermana mía? ¡Estas a salvo! Pensé que te perdería.

-“Ya no tienes porque temer, estoy bien. Gracias a Leafar estoy aquí…solo tuvimos suerte de escapar de las garras de esa horrenda bestia.” Ela volteo a mí y dijo:

-“Gracias Leafar no se como agradecerte. Arriesgaste tu vida por la de mi hermana… realmente… tu la amas.”

-“Solo fue suerte que sobreviviéramos a semejante incidente… suerte.”

Mientras terminábamos de hablar fuimos llevados dentro del barco que regreso en busca de sobrevivientes. Nadie excepto Darla sabia de mi gran secreto, aunque no del todo, puesto que no se lo había explicado aun…”

Alegnat

2 Respuestas a “Leafar y el Monstruo Marino By: Alegnat Maria

  1. interesante… vamos a ver que otras aventuras nos ofrece Leafar. cuál será su gran secreto???

    sevemos

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