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!!Ring Ring!! El Final

23 de Mayo de 2004 Antonio Mereda fue asignado por la Corporación Perfect Desing Industries a inspeccionar el área del laboratorio de Nonplastic Company Inc.

¡¡Rang, Rang, Rang!!

10:00 am

- Hello.

- Antonio, necesitamos un inspector, Daniel choco el carro y no podrá tomar las fotografías para el diseño del contrato que tenemos con Nonplastic Company.

- Creí que tenia el día libre hoy, pero bueno. Envíame la asignación al fax, enseguida me preparo para salir para allá.

- Gracias Antonio, eres de los mejores. En la última hoja encontraras el contacto, recuerda el proceso rutinario, necesitamos certificar que el nuevo cuarto de laboratorio a diseñar pase inspección.

- Proceso rutinario, no hay problema.

- Recuerda llevar camisa magna larga y unos jeans, estarás expuesto a ciertos químicos, aunque tengo entendido que te darán alguna protección. El director del área me indico que tienes que llevar zapatos cerrados que no sean tennis, pantalón largo y camisa preferible de magna larga. Ya sabes políticas de seguridad del área.

- ¿Qué te parece si me disfrazo de astronauta?

- Antonio, esto es serio. De esta inspección depende que podamos comenzar el proyecto y aumentar tu salario.

- Ahora si estamos hablando. Ya me llegaron los documentos. En unos minutos salgo para allá.

- Si te surge un inconveniente, por favor llama.

- No problema “Boss”.

RADIACTIVOS

CUIDADO

PERSONAL AUTORIZADO SOLAMENTE

- Me da mucho gusto conocerle Antonio, aunque honestamente esperábamos a Daniel, pues le conocimos cuando firmamos el contrato con Perfect Desing.

- Pues lamento decirle que él no pudo llegar porque tuvo un accidente de carro.

- ¿Está bien?

- No es nada grave, aunque su auto fue pérdida total él solo tuvo unas fracturas no muy severas. Con el cuerpo que tiene y gracias a Dios no se mato en el accidente. Se repondrá pronto, es un joven bastante fuerte.

- Eso esperemos. Este es el cuarto donde queremos hacer las mejoras. Recientemente adquirimos equipos muy importantes para el laboratorio y necesitamos ampliar el cuarto sin dejar de realizar la oficina con ventanilla al exterior del piso.

- Permiso Ingeniero, pero le necesitan en el séptimo piso, hay unos reactivos que han provocado una pequeña explosión.

- Enseguida voy para allá, Antonio lamento no poder estar con usted, pero le dejo entonces en el área. No le digo que esta como en su casa, porque hay que tener mucho cuidado con los químicos del laboratorio especialmente con el amoniaco. Esta es la futura Ingeniero químico Sally, ella estará a su disposición de tener alguna duda o necesitar ayuda para poder realizar su tarea. Diríjase a ella.

- Mucho gusto Sally. Antonio.

- Un placer conocerle. ¿Es usted el arquitecto?

- Pues… eso dicen.

- No sabía que esta tarea la ejecutara un arquitecto.

- Pues honestamente yo tampoco lo sabía…

Antonio estaba dentro del laboratorio, su misión era simple: medir el espacio que remodelarían sacando el área, longitud y perímetro. También tenía que capturar algunas imágenes con su cámara digital para poder manipular el laboratorio de forma virtual e inspeccionar el área certificándola. Antonio era arquitecto, no técnico de medidas, pero dado a su conocimiento en espacios, medidas y el accidente de Daniel, tenía que realizar esta labor. Era importante que se realizaran dichos cálculos para poder comenzar a trabajar para la remodelación y construcción en Nonplastic, pues había un contrato con una gran suma de dinero que Perfect Desing cobraría finalizada la labor.

El laboratorio estaba muy cargado de innecesarias paredes, tenían además un cuarto de almacenamiento poco práctico el cual solo podía ser accedido por una persona a la vez. Antonio tenía que escurrirse entre mesas y armarios, sin dejar de mencionar hornos. Estando casi terminado el trabajo, Antonio solo le faltaba tomar medidas y fotos en un cuarto que estaba poco iluminado y era bastante pequeño. El trató de conseguir el “switch” de la luz, pero no lo encontró.

- Donde estará ese botón. No veo nada aquí adentro.

- Se le ofrece algo Antonio.

- Disculpa, pero solo me falta este cuarto y listo termino la recopilación de data para poder comenzar a realizar los diseños.

- Pues lamento decirle que este es un cuarto restringido. Aquí guardamos…

- Sally, el señor Juan Carlos le está buscando dice que es urgente.

- Antonio regreso enseguida no se mueva de aquí. ¿Entendido?

- No se preocupe de aquí no me iré.

Eran casi las cinco de la tarde. Antonio estaba exhausto y hambriento y solo le faltaba un cuarto por inspeccionar. Sally le dijo que le esperara pero ya habían pasado veinte minutos. Antonio decidió entrar al cuarto y con la luz de la cámara encendida pudo observar que el cuarto era angosto y largo. Dentro del cuarto en las esquinas había unas tablillas con envases medios llenos de algún líquido que Antonio no conocía. El cuarto era frio y difícil de caminar por él, pero Antonio no pudo esperar, entró a tomar las fotos y comenzó el proceso de inspección cuando repentinamente:

- ¡¡AHHH!! ¡POR FAVOR ALGUIEN, AYUDENME!

- ¡Antonio te dije que me esperaras! Edgar llama a los paramédicos y al personal de radioactivo, tenemos varios frascos Dewar rotos.

- Enseguida Sally. Por favor a todos despejen el área y no se acerquen al cuarto de sustancias radioactivas.

- No te preocupes Antonio enseguida te vienen ayudar. Puedes escucharme bien.

- Si, si te escucho pero esto arde mucho. Ahh…

Mientras Antonio tomaba las fotos se agacho para tomar unas medidas, al levantar su cabeza, esta chocó con una de las tablillas causado que una de las mezclas de nitrógeno y amoniaco se disparará de un frasco Dewar. El líquido le calló encima, había sufrido quemaduras de segundo grado en parte de su oreja y cuello en el lado izquierdo.

♪♫♪♫♫♪♪♪

- Ha..llo

- ¿Chica? ¿María, que tienes?

- Na…da

- Perdóname por todo lo que te dije de Antonio, tal vez tengas razón me hace falta conocerlo más.

- No, perdóname tú a mí. Debí haberte escuchado… no debí… hacerme ilusiones falsas. Antonio es un… idiota.

- ¿Qué tienes, por qué lloras? ¿Qué te hizo Antonio?

- Hay Tiara… me hablo muy feo. Insinuó que yo… estaba con Héctor, y que estaba jugando con él. Desde la última salida que tuve con Héctor… sea estado comportando como todo un idiota. No sé qué le pasa… hace unos días me invitó a salir, creía que ya al fin nos íbamos a ver…

- Tranquilízate María, no te preocupes tu eres una muchacha muy bonita oportunidades demás tendrás para el amor. Recuerda también que Héctor si quiere tener algo serio contigo.

- Tu no endientes… me enamore Tiara, me enamore. No quise que fuera así, pero ya ves amo Antonio… no sé como sacármelo del corazón. Duele, duele mucho Tiara…mucho.

- Hay chiquita, no te preocupes, mira voy para allá enseguida… ¿Qué te parece si te acompaño y llevo una pinta de mantecado de chocolate con almendras? Tu favorito…

Tiara estaba muy confundida con todo lo que estaba pasando. No sabía cómo en menos de una semana la felicidad de María de los Ángeles se desplomaba al suelo, como cuando explosionan un edificio bien construido que se hace pedacitos de adentro hacia fuera. Aunque Tiara no le caía muy bien Antonio, era un hecho que si continuaban hablando ya dos años, aunque fuera por teléfono, que entre ellos hubiera algo más que una simple amistad. Pero, ¿porque Antonio espero tanto tiempo para invitar a salir a María? Eran muchas las preguntas que le venían a la cabeza a Tiara que no hacían ningún sentido, como alguien de la noche a la mañana cambiaria su forma de pensar, de sentir acerca del amor en el corazón. Pues en el corazón no hay nadie que pueda mandar se ama con locura se espera con pasión, porque este cambio de actitud tan repentina. María le había contado todo lo que le había ocultado a Tiara. Sus largas horas al teléfono, los chites que le hacía Antonio hasta las veces que dormían juntos con el teléfono al oído. Todo hasta el momento en que cambio de actitud y esto a Tiara no le hacía sentido. Nunca Tiara había visto a María de los Ángeles tan triste y tan sola, fue entonces cuando decidió hacer algo.

Pasaron varias semanas desde la última vez que María de los Ángeles había discutido con Antonio. Antonio no podía dormir, estaba inquieto muy infeliz. Después de la última vez que hablo con María, Antonio comenzó a visitar el bar de su amigo Esteben todos los fines de semanas para ahogar sus penas.

- Antonio, ya tus visitas me están preocupando, tú no eres así.

- Esteben, no tienes idea de lo que estoy pasando. Otro whiskey por favor, que sea doble en las rocas.

- Aquí tienes amigo. Esa mujer si te partió el alma.

- Lo dices y no lo sabes. Tanto esfuerzo para nada, tanto confiar para que se burlara de mí, no Esteben yo no naci ayer bastante hombre que soy, puedo tener a la mujer que yo quiera, no la necesito en mi vida. Esto se me va a pasar tu veraz.

- Dios quiera que si, Dios quiera Antonio.

¡¡Rang, Rang, Rang!!

- Permíteme un segundo Esteben. Enseguida vuelvo.

- Hello

- Hola Antonio.

- ¿Quién me habla?

- Antonio es Tiara…

Esa misma noche Tiara converso largo y tendido con Antonio. Al principio Tiara le dijo palabras muy insultantes:

- Eres un bastardo ¿Cómo te atreviste a romperle el corazón a María? No tienes sentimientos eres un idiota.

Pero al pasar la conversación Antonio le aclaro todo a Tiara y que quien había jugado con quien, era María de los Ángeles con él.

- No Tiara te equivocas, quien jugó con quien fue ella conmigo, gracias a ti.

- ¿De qué hablas mentiroso?

- Crees que para mí ha sido fácil, amar en silencio, temer a un encuentro que no se si seré rechazado o aceptado.

- María es la muchacha mas integra, honesta y fiel que he conocido jamás.

- No creas, pues gracias a tu tan arreglada cita con el tal Héctor ese, se burlo de mí.

- ¡Por Dios! Ellos son solo amigos, aunque Héctor tiene un interés mas allá con ella, María no lo quiere, pues te ama a ti.

- ¿Recuerdas el festival de la noche de jazz a la que Héctor la invito?

- Pues claro.

- Ese mismo día yo la había invitado a salir.

- Si, ella me conto.

- Estaba tan molesto, sentía rabia dentro de mí. No sé cómo era posible que otro tipo me llevara la delantera, fue entonces que decidí ir al festival.

- ¡Antonio! ¿Cómo pudiste? ¡Y no le dijiste nada a María!

- Mi orgullo de hombre no me lo permitió, pero era el destino, yo tenía que estar allí. Para mi desilusión Tiara, la vi con él. En el balcón del salón, él la tenía entre sus brazos, su muslo al descubierto y el muy imbécil tocándola.

- ¡Basta! ¡María no es así!

- ¡Pues yo la vi con mis propios ojos! Su largo cabello rojo caía por sus hombros.

- No, no, no ,no. Ahí sí que te esperas un momento, María no tiene cabello rojo, pero… la ex novia de Héctor sí. Como pude ser tan tonta, Héctor nunca dejo de verse con ella. Antonio todo esto es un mal entendido. El cabello de María es largo, si, pero rizo color castaño, además María jamás se pondría un vestido que enseñara su muslo. Ese tipo de vestido me lo pondría yo, pero ese no es el caso. Tienes que buscarla Antonio.

- Tiara… no sé qué decirte, yo pensé que era María, pues ella iba con Héctor al festival.

- Todo es un error. María me conto que aquella noche Héctor la dejo sola en la mesa mientras hacía unos supuestos “preparativos” para el festival de los cuales María nunca se entero. Pues claro si estaba con la Vanesita su ex novia. ¡Qué preparativos! Pero me va a oír, ya verás.

- Ahora recuerdo, ella me lo menciono en la discusión que tuvimos, pero yo no le creí. Que estúpido fui.

- Llámala, búscala ella te ama, nunca la había visto sonreír como cuando me hablaba de ti. Y ahora que no se hablan no hace más que llorar. Está muy triste ella no es así. Todo esto es mi culpa yo quería que ella conociera alguien que estuviera a su lado, pues tu nunca la invitaste a salir pensé que solo querías jugar con ella.

- No la invite a salir por miedo Tiara.

- Miedo. ¿de qué?

- De que no me aceptara. Yo sufrí un accidente en mi lado izquierdo y desde entonces en mi oreja y parte de mi cuello tengo cicatrices de quemaduras. No quiero que le cuentes esto a María, pues yo soy quien tengo que decírselo.

- Perdóname, pensé que eras un imbécil, no sabía nada de tu accidente. Ahora entiendo porque querías conquistarla por teléfono.

- Yo solo quería que se enamorara de mí, como yo me enamoré de ella.

- Pues lograste cautivar su corazón.

***

- Gracias por llamar y aclarar todo este mal entendido sin duda alguna que la llamare.

- Esteben ¡Dios te escucho! ¡Ella me ama! Voy a descansar a casa.

- ¿Y qué hago con tu whiskey?

- No se bébetelo en mi honor, hablamos luego Esteben.

Al día siguiente Antonio decidió llamar a María. La pantalla del RXZ43 estaba rota, pero María conocía ese sonido. Estaba sentada en su banquito preferido en el Parque Lago Silvestre. Tomo en su mano el celular y con gran asombro le contesto la llamada Antonio.

¡¡Ring, Ring, Ring!!

- Hallo

- ¿María?

- ¡¿Antonio?!

- María, me permites un momento por favor.

- Antonio creo que ya me has herido lo suficiente como para querer burlarte de mi nuevamente.

- Mira… por favor, perdóname es que yo pensé que…

- Que estaba con Héctor ¿verdad?

- Pues, si.

- ¡No tan solamente eso pensaste que te engaña!

- ¡Es cierto! Lo pensé porque creí haberte visto con él.

- Me llamaste para burlarte de mí. Tu y yo nunca nos hemos vistos. ¡Antonio por favor!

- Déjame explicarte.

- Tu y yo ya no tenemos nada de qué hablar, por favor no me hagas más daño si realmente lo sientes.

María de los Ángeles le colgó bruscamente el teléfono a Antonio. Antonio no se rendía y persistió llamándola.

¡¡Ring, Ring, Ring!!

¡¡Ring, Ring, Ring!!

¡¡Ring, Ring, Ring!!

¡¡Ring, Ring, Ring!!

¡¡Ring, Ring, Ring!!

¡¡Ring, Ring, Ring!!

¡¡Ring, Ring, Ring!!

María decidió no contestarle, pues de alguna forma se tenía que olvidar de él. Fue cuando Antonio decidió llamar a Tiara.

- ¡Hey te has comunicado al correo de voz de Tiara, favor deja tu mensaje y cuando puedo y si quiero te contesto ciaoooooo!

- Soy yo, Antonio… me estoy volviendo loco. María no me deja explicarle el porqué de mi actitud tan estúpida. Gracias Tiara por todo, pero creo que ya es muy tarde María ha decidido olvidarme y creo que debería hacerlo mismo. Buenas noches me llamas si quieres… bye.

No era fácil, pero María se lo había propuesto, olvidar Antonio. Ya había pasado un mes, fue entonces cuando Antonio había llamado a María para contarle acerca del mal entendido. Sin embargo María estaba muy herida, y no quiso escucharlo, pues temía que nuevamente Antonio le ofendiera con alguna grosería. Pasado un día del mensaje que Antonio le dejo a Tiara en su celular:

¡¡Rang, Rang, Rang!!

- Hello.

- Antonio, es Tiara.

- ¡Ah, Tiara!

- Escuche tu mensaje, no debes darte por vencido ella te sigue amando.

- Creo que ya me ha olvidado, pues no me dejo explicarle nada.

- Antonio, tienes que ir al Parque Lago Silvestre.

- ¿Al parque?

- ¡Sí! Al Parque Lago Silvestre. Ella se la pasa allí todas las tardes como a las seis.

- Donde platicaba conmigo, siempre me describía lo hermoso que seria que nos pudiéramos sentar juntos en su banquito.

- Si, pues es cierto siempre está sentada en su banquito, aunque no se cual es realmente. Mira ella tiene un celular muy viejo es un RXZ43. Siempre lo lleva en estuche color verde menta, ah y la pantalla la tiene rota. Como a eso de las siete la llamo pero has de estar muy pendiente recuerda que ella tiene el cabello rizo color castaño.

- Pero el parque es inmenso. ¿Cómo podre encontrarla?

- Tranquilo, ella siempre está en el redondel del lago en el área de los banquitos.

- Si pero allá deben haber como unos veinte banquitos.

- Sí, pero quieres tenerla entre tus brazos. ¿Sí o no?

- Pues claro que sí.

Antonio estaba decidido a intentarlo una vez más. Al día siguiente María de los Ángeles camino como de costumbre hacia el parque y se sentó en un banquito que estaba justo bajo un árbol floral. Antonio llego temprano al parque, no sabía cómo era posible identificar a María, pero el presentía que si realmente ella era el amor de su vida el destino los uniría. Antonio camino al extremo del lago arrojando unas piedras en lo que daban las seis cuando repentinamente escucho a lo lejos:

- ¡ANUBIS! ¡ANUBIS!

Era la dulce voz de una chica tratando de llamar la atención de Anubis, que al parecer se encontraba a gran distancia de ella. Antonio continuo caminando alrededor del lago, mientras se acercó a un grupo de arboles llenos de flores. Entre medio de los arboles habían tres banquitos y solo en uno de ellos se encontraba la joven con quien bailó toda la noche en el festival de Jazz, el día del malentendido. Antonio contempló a la joven y como aun faltaba tiempo para las seis, hora en la cual Tiara le dijo a Antonio que María visitaba el parque, Antonio decidió saludarla y conversar con ella un rato. El rostro de aquella chica era como el de un ángel sus grandes ojos verdes y su largo cabello castaño le hacía sobresalir de la multitud de chicas en aquel lugar. Mientras Antonio se acercaba a ella se dio cuenta que en su rostro había algo de tristeza y soledad.

- ¿Cómo estas angelito?

- ¡Anubis! ¿Cómo has estado? Te estuve llamando, pues te vi cerca del lago arrogando unas piedras.

- Disculpa es que estaba pensando muchas cosas. Y tú. ¿Cómo has estado?

- Pues realmente hoy es cuando mejor me vengo a sentir al verte aquí junto a mí. Recuerdo la noche en que bailamos. ¿Qué bonito verdad?

- Si recuerdo. Me dijiste que no sabias bailar, pero eres toda una experta.

- Jajaja. Creo que exageras. Hacen días que no había sonreído.

- Quieres conversar acerca de lo que te pasa.

- Realmente, no sé. Es que ya ha pasado un mes y una semana desde que me partieron el corazón.

- ¿Cómo es posible? A una chica tan hermosa como tú no se puede dejar perder, quien quiera que fue es un idiota y no te merece. Acaso hablas del muchacho que te dejo plantada aquella noche sola en la mesa, que si no llego en tu rescate quien sabe si te hubieras quedado sin bailar toda la noche.

- Ojala hubiera sido él. Aunque creo que si en parte fue todo por causa de él. Anubis… yo me enamore, profunda y locamente me enamoré. Pero no se qué paso, yo solo acepte una invitación para aquel festival, pero el chico a quien realmente amaba, pensó que yo jugaba con él, no entendió que solo era en son de amistad que yo salí.

- Pero… ustedes eran novios o algo así.

- Es que si te cuento no me lo vas a creer.

- Cuéntame aun tengo tiempo.

- ¿Tú crees en el amor a distancia?

- Pues claro, la distancia no debe ser un factor para que dos personas se dejen. Luego de haber estado juntos la distancia debe ser algo temporero, eso sí, no es que siempre van a estar lejos porque ahí sí se puede hacer real el refrán “amor de lejos, amor de pendejos” o como diría mi padre “amor de lejos amor de cuatros” es básicamente lo mismo.

- ¿Crees que es posible que uno se enamore de alguien sin nunca haberle visto?

- Honestamente… si lo creo porque lo estoy viviendo.

- Pues si lo crees, creo que me puedes entender un poquito. Anubis yo me enamoré por una llamada telefónica, una maldita llamada telefónica.

- ¿Por qué maldita llamada?

- Porque lo único que me trajo fue mucho dolor, yo ame un chico que nunca vi. Un chico que al principio me llamo erróneamente que con sus locas ocurrencias y su persistencia conquisto mi corazón. Recuerdo como si fuera ayer, yo estaba de compras, buscando mis zapatos de graduación. Ese mismo día adquirí un celular el celular que solo trajo a mi vida momentos lindos que solo se quedaron en el pasado.

Antonio estaba perplejo, no podía creer lo que estaba pasando. La chica con la que había bailado mientras le contaba su sufrimiento y su dolor hacia que su corazón se estremeciera. El no sabía cómo se llamaba la joven, pues nunca se lo preguntó, pero estaba tan ansioso aquella noche por ver a María de los Ángeles que no se preocupó por saber su nombre. Pero dentro de su corazón él sabia que la conocía desde antes del festival de Jazz. Fue entonces que Antonio decidió salir de las dudas y le pidió un momento a la joven, para hacer una llamada. Sacó su celular de su bolsillo y decidió llamar a María de los Ángeles. Y para su sorpresa:

¡¡Ring, Ring, Ring!!

Antonio estaba sentado frente a María de los Ángeles con el celular en el oído y le dijo:

- ¿Qué no vas a contestar?

Ella se quedo perpleja sin palabras, lo miro a los ojos y una lagrima corrió por su mejilla derecha. Ella saco de su cartera un bolsito pequeño color verde menta en donde tenía guardado su RXZ43. Con sus manos temblorosas y entre lágrimas con su mirada fija en Antonio abrió el RXZ43 y lo coloco en su oído derecho, pero no podía hablar del impacto al tener al amor de su vida frente a ella.

- Perdóname María de los Ángeles. Perdóname mi angelito, perdóname por haber sido tan estúpido y por no haberte creído, perdóname por haber dudado de ti, soy un idiota.

María de los Ángeles frunció el seno y entre lágrimas le dio una cachetada a Antonio. Y su lado izquierdo quedo al descubierto, pues su cabello cubría sus cicatrices. Antonio trato de aguantar las lagrimas, pero no pudo contenerlas y se levanto del banquito y le dio la espalda a María. Ella estaba impactada al ver semejantes cicatrices, pero esto no le impedía amarlo con el corazón. María se levantó del banquito, aun con el celular en su oído y le dijo:

- Eres un idiota, pero… aun así yo te sigo amando como tú no tienes idea.

- Debí haberte dicho lo de mis quemaduras antes, por esto es que no sabía cómo invitarte a salir. Si crees que no puedes con esto yo… entiendo.

Antonio estaba avergonzado, pues no sabía realmente cual era la impresión que había recibido María. El estaba de espalda a ella y le habla desde su celular, ella cerro su RXZ43, y Antonio se dio cuenta. Entonces Antonio pensó que ya toda la ilusión se había acabado, María jamás lo aceptaría con sus quemaduras, fue cuando decidió dar un paso hacia al frente para irse. María no lo dejo mover, colocó su mano en su hombro y se voltio frente a frente de él. Tomo su mano izquierda, se levanto su blusa y metió su mano en su costado. Antonio con la mirada fija a la de ella al sentir su áspera piel la miro con sorpresa.

- Yo también debí haberte dicho de mi accidente. Cuando tenía seis años en mi casa hubo un fuego en donde mi hermano murió. Mi padre no lo pudo salvar de aquellas infernales llamas, pero pudo sacarme a mí con gran dificultad. En el momento en que mi padre me encontró mis ropas se habían prendido en llamas. Yo tenía mucho miedo no sabía qué hacer. Mi padre me echo sobre el suelo y me hizo rodar hasta que apago de mí el fuego. Pero era demasiado tarde para mi costado, sufrí quemaduras de tercer grado. Estuve hospitalizada por un año y medio, los doctores pensaron que por mis quemaduras no iba a sobrevivir, pues parte de mis órganos se afectaron, pero sabes… aquí estoy vivía gracias a Dios, y no tengo nada excepto esta marca en mi carne que por años me había hecho sentir horrible hasta que te conocí. Si tú crees que no puedes vivir con esto, entonces vete y déjame enferma de amor por ti.

Estaba sin palabras mirándola a sus hermosos ojos. De los ojos de Antonio salían lágrimas de felicidad, pues a él no le importaba tampoco la marca de fuego que llevaba en su cuerpo María de los Ángeles. Antonio sin pensarlo dos veces se acerco a María y la abrazo contra su pecho y la beso con pasión y ternura. Eran ya más de las seis de la tarde, la lluvia comenzó a caer sobre el lago mientras María y Antonio se besaban incesantes sedientos de amor, cuando repentinamente el celular de María sonó.

¡Ring, Ring, Ring!

- ¿Qué no vas a contestar?

- Por supuesto que no, nadie me robara este momento.

María de los Ángeles con su RXZ43 en su mano lo arrojó al lago mientras caminaba abrazada a Antonio por el parque bajo la lluvia incesante.

- Te amo María

- Yo también te amo Antonio. Por cierto ¿qué era lo que me tenías que aclarar?

- Es una larga historia…

Fin

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!!Ring Ring !! Parte 2

¡¡Ring, Ring, Ring!!

- Hallo

- Buenos días angelito.

- ¿Antonio?

- Pues claro quien creías que era ¿Héctor?

- Disculpa es que aun estoy medio dormida.

- Larga noche. ¿No?

- Más o menos.

- Y como la pasaste con el tal Héctor ese.

- Pues… regular, él tenía que estar revisando unos preparativos para el festival, aunque realmente nunca supe de que se trataba.

- Probablemente estabas muy envuelta con él.

- ¿Y ese tonito?

- ¿Qué tonito?

- Ese que tienes, como si me estuvieras acusando de algo. Antonio, ¿que te pasa?

- Nada es que tengo mis dudas.

- ¿De que hablas?

- Olvídalo. Solo quiero saber si aun sigues siendo mi ángel.

- Pues tú sabrás. Nadie pierde lo que no tiene.

- “Nadie pierde lo que no tiene”, y que tengo yo sino inseguridad de ti.

- ¡Antonio por Dios! Si llamaste para discutir mejor hablamos luego.

- Claro, pues ni siquiera puedes ser tan integra como para decirme que no estuviste con él.

- ¡Que te pasa! ¿¡Estas borracho!? Como te atreves a insinuar tal cosa de mí. Creía que me conocías mas veo que no es así. Por favor no vuelvas a llamarme.

Antonio reaccionó impulsivamente, pues aun estaba bajo los efectos del alcohol. Estaba borracho, había debido toda la noche hasta la mañana, Maria de los Ángeles se dio cuenta de su borrachera y enfurecida le colgó el teléfono. Pero esto no se quedaba ahí, tan pronto Maria de los Ángeles le colgó a Antonio, pasaron dos horas y Héctor la llamo:

♫♫♫

- Hallo

- Buenos días pequeño sol.

- Buenos días.

- ¿Qué te pasa Maria?

- Nada una pequeña discusión que tuve. Realmente no quiero hablar por ahora llama luego.

- Esta bien. Que te mejores, sabes, cualquier cosa que necesites me dejas saber. ¿Ok?

- Ok. Bye.

Terminada la llamada con Héctor, Maria sintió deseos de llorar profundamente, pues no entendía el comportamiento de Antonio y sus ofensivas palabras. Sentada sobre su cama Maria abrazo sus piernas contra su pecho, pero solo derramo algunas lágrimas. Luego de haber sollozado un poco Maria se puso sobre sus pies y se fue a bañar para luego ir al parque.

Habiendo terminado su baño María de los Ángeles se vistió y camino al parque. Casi llegando al parque, su celular sonó:

♪♫♪♫♫♪♪♪

- Hallo

- Hey chica ¿Qué haces?

- Pues llegando al parque.

- No me digas que aun hablas con él.

- No te lo quería decir, pero si. Aun sigo hablando con Antonio.

- Pensé que ya habíamos hablado de ese tema. Además te dije bien claro que no valía la pena un chico como él. Nunca te invito a salir.

- Pues no digas eso, además no lo conoces para referirte a él de esa manera y si me invito a salir.

- ¿Entonces?

- No pude por la cita con Héctor.

- Por Dios María. ¿Luego de dos años es que te invito a salir?

- ¡Por Dios nada Tiara, tu no entiendes nada! ¡No conoces lo que es realmente el amor! ¡Solo estas con los hombres por interés!

- ¿¡Interés!? ¡Estar bien, tenerlo todo es más que interés! Es vivir María, vivir, en cambio tu qué haces con tu monótona vida. Eres demasiado rígida mira a tu alrededor los tiempos cambian el más fuerte es el que sobrevive.

- Al menos no soy como tú, yo lucho por lo que quiero, espero lo que sea por alcanzar mis metas y no ando tras de nadie por dinero o por vanidades. Yo conozco Antonio y sé que a pesar de todo es un buen hombre que vale la pena esperar.

- Estas más dormida que despierta, mira realmente solo llame para saber cómo estabas. Si lo que realmente quieres es algo abstracto e inseguro, pues adelante te deseo suerte.

- No necesito la suerte en mi vida, yo sé lo que quiero y a donde voy.

- Pues bien. Mira hablamos luego que no estoy para escuchar tus fantasías con Antonio, espero no te lamentes, además Héctor es un buen muchacho no juegues con él.

- Yo no soy como otras personas, solo somos amigos y nos estamos conociendo.

- Discúlpame, entonces si te ofendí. Solo…cuídate es todo lo que te puedo decir sabes que te aprecio mucho, eres como una hermana para mi.

- No, discúlpame tú a mí, es que no es fácil lo que estoy pasando.

- Realmente no te entiendo. Dale una oportunidad a Héctor, es un buen muchacho además con el tienes un futuro seguro.

- Tiara… no es tan fácil como tú lo ves, ya estoy involucrada con Antonio. La mente puede dictarte lo que te conviene, pero el corazón es ilógico, incomprensible. Ni yo misma se como fue que todo esto paso, nunca lo he visto, pero lo amo…

Maria de los Ángeles estaba clara, ella amaba a quien era más que un amigo, Antonio. Ella estaba dispuesta a perdonar Antonio por su tan grosera llamada, pues ella quería verlo y confesarle su amor. Hace tiempo atrás Maria sentía que era amada por Antonio y que su corazón también pedía a gritos ser libre para corresponder a ese amor, pero ella se lo negó hasta ahora. Antonio anhelaba tener a Maria de los Ángeles junto a él, pero por el mal entendido en el festival de Jazz Antonio estaba muy herido.

Pasado unos días Antonio no llamaba a María, entonces María se comenzó a preocupar y decidió llamarle:

- Hello

- Hallo Antonio. ¿Cómo has estado?

- Enfermo.

- ¿Enfermo? Con razón no me llamabas, sabes… me has hecho mucha falta.

- No mas que Héctor ¿verdad?

- Mira Antonio, Héctor es muy guapo, pero su personalidad en nada se compara contigo. Realmente tú tienes algo muy especial o mejor dicho nosotros tenemos algo especial y tú lo sabes.

- Yo pensé que teníamos algo especial, pero creo que esto no va a funcionar. Creo que lo mejor es que no volvamos a llamarnos más.

- Pero, qué dices. No hablaras en serio ¿verdad? Si es por lo de la ultima llamada que me hiciste ya yo te perdone, aunque no se porque estabas borracho. Si quieres hablar del tema, estoy aquí para escucharte.

- No quiero hablar del tema.

- Confía en mí, que te pasaba aquella noche. ¿Por qué estabas borracho? Me tenias muy preocupada. Si es por la salida con Héctor no tienes porque preocuparte solo somos amigos. ¿Por qué bebiste tanto? ¿Esta todo bien?

- ¿Quieres saber?

- Si

- Realmente quieres saber.

- Claro que quiero saber.

- ¡Estaba borracho por tu culpa!

- Mi culpa, de qué hablas Antonio.

- Porque no se como fui tan tonto, porque se que me has estado engañando y no quiero continuar con esto.

- ¿Engañándote? Entonces si somos algo más que amigos, mi corazón así lo sentía que tú también me amabas. No he estado con nadie Antonio desde que tú comenzaste a llamarme.

- Por favor, yo no nací ayer. Debía ser realista desde el principio, ahora entiendo porque nunca me hablabas.

- No te hablaba porque tenía miedo.

- No mientas no creeré tus mentiras. ¡Pero quiero que sepas que ahora quien no quiere hablar soy yo!

- ¡Antonio! ¡¿Qué tienes?! ¿Por qué me hablas así?

- Tu sabes muy bien porque te hablo así no vengas hacerte el angelito ahora, pues realmente se que eres una diablita.

- Me duele mucho que me hables así, tampoco pensé que fueses así, y pensar que te amo, me duele y me hace mucho daño.

- ¿Qué dijiste?

- No te importa lo que dije, no te importa.

- Sabes porque no me importa, porque no es cierto porque eres una mentirosa porque jugases conmigo, por eso es que no me importa.

- ¡Basta! ¡Basta ya! ¡No te quiero volver a escuchar!

- No tienes que actuar, se que tus lagrimas no son reales.

- ¡Por Dios Antonio que frió y cruel eres! No te preocupes que no te volveré a llamar nunca más. ¿Oíste? ¡NUNCA!

Sin pensarlo dos veces María de los Ángeles le colgó el teléfono y lo tiro al suelo rompiéndose así la pantalla de su RXZ43 Blueberry.

(Esta historia continuara…)

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¡¡Ring Ring !!

 

 

A la entrada del mall no me pude contener, mis ojos quedaron clavados frente al kiosco de celulares. Yo visitaba el mall para comprar unos zapatos que combinaran mi traje de graduación, por fin había terminado mi bachiller en comunicaciones. Lo irónico de todo esto es que siendo un estudiante de comunicaciones, nunca había comprado un celular. Todo me quedaba cerca mi universidad, mi trabajo hasta mi familia vivía abajo, no tenia muchos amigos, sino más bien compañeros, en fin nunca tuve necesidad de uno. Le pase por el lado al kiosco de celulares y un muchacho me dio una promoción que decía:

 

Llamadas ILIMITADAS

 

Pero para que llamar ilimitado no es como que uno vive pegado al celular ¿no? Por el momento no importa, aunque el modelo móvil en promoción tenía Windows mobile integrado, Internet Wi-fi, acceso a Outlook y era gratis con activación nueva, lo pensé, pero proseguía a mi destino la tienda de Zapatos mas costosa del mundo : Palcost. Luego de una búsqueda exhaustiva y de probarme casi todos los zapatos color negro al fin encontré un modelo que seria perfecto lo único que me incomodaba es que era color rojo.

 

- Buenas tardes le ayudan-

- No, pero me gustaría ver ese modelo, ¿tiene color negro?, porque ese rojo para nada me gusta.

- Pues este zapato llego color rojo como puede ver, pero también llego morado, marrón como los árboles, azul cielo, blanco, un color verde limón, rosa pálido o viejo como le dicen, anaran…

- ¡NEGRO! ¿Lo tiene color negro?…Disculpe es que ninguno de los colores que ha mencionado me interesan.

- Si señorita lo hay negro ¿qué tamaño? Aunque usted me parece un 7½.

- Pues fíjese que casi la pega, realmente soy “size” siete

- Listo entonces vengo enseguida.

 

Los vendedores siempre buscando meterles por los ojos a los clientes el mismo estilo de zapatos en diferentes colores, pero no a Maria de Los Ángeles, ella además de graduarse en comunicaciones, también tenía un asociado en mercadeo. Maria de los Ángeles era una persona muy estudiosa, conocía las estrategias de mercadeo y ventas, pero para cosas relacionadas a la vida era un poco torpe. Con ansias ella esperaba sentada sobre un cilindro acojinado el zapato perfecto para su traje de graduación.

 

- Señorita, me temo que el único tamaño que queda disponible en negro, es siete y medio, pero tengo tamaño 7 en color plateado si le parece ¡Se ven espectaculares en color plateado!

- Umm… A ver, déjame probarme estos negros siete y medio y de paso tráeme los plateados siete.

Esto no me puede estar pasándome a mi, a una noche de mi graduación y no encontraba los zapatos negros deseaba tener ¡que desastre! Al fin y al cabo salí de la tienda comprando los plateados, no se veían nada mal, pero las piedras preciosas que tenían llamaban demasiado la atención a los pies.

 

-¡ULTIMA OFERTA! Tenemos el RXZ43 Blueberry en especial con llamadas ¡ILIMITADAS! Señorita, ¿tiene usted móvil?

- No, pero…

- Pues aproveche esta oferta, hoy es su día. Esta oferta incluye el nuevo RXZ43 Blueberry con Windows Mobile, acceso a Internet Wi-Fi mensajes de texto ilimitados envío de fotos sin límites, la oferta le incluye el cargador de corriente el cargador del auto y un forro para el celular. Me permite su nombre

- Maria de los Ángeles, pero…

- ¡Le va a encantar su nuevo celular!…

 

No lo podía creer tanto estudio de mercadeo y me lograron convencer para la compra del celular. Realmente no me puedo quejar es el ultimo modelo Blueberry del mercado el RXZ43, se ve genial tiene pantalla LCD “touch screen”. Tenia en mis manos al Blueberry RXZ43 y de camino a mi casa se me ocurrió llamar a un viejo amigo que estaba en Estados Unidos.

- Hello

- Si, hola… ¿Daniel?

- ¿Quién habla?

- ¿No te acuerdas de mi?, ¿¡NO, cómo va hacer!?

- ¿Quién habla? No estoy para bromitas

- ¡Wow! ¡ De veraz que has cambiado a ver… ¿cuál es el nombre de la madre de Jesús?

- ¿Quién es?

- Pues dime quien es la madre de Jesús

- Maria

- ¡Aja! ¿No te suena?

- Nop, Maria es tan común

- ¿Y los Ángeles?

- ¡Maria de los Ángeles! ¡Tanto tiempo lo ultimo que recuerdo es que usabas espejuelos!

- Pues para tu información me hice la operación del láser. ¿Cómo has estado?

- Pues estoy en el ejercito y me case con una boricua del este de Florida…

 

Pasado varias semanas era evidente que Maria de los Ángeles no podía salir a la calle sin su celular. Un viernes en la tarde, cuando ella salía de su trabajo sonó su celular.

 

¡RING, RING!

 

- ¡Hallo!

- ¿Marié?

- ¿Ah?

- No me vaciles, Carlos ¿esta contigo?

- ¿Carlos? Creo que se ha equivocado de número.

- Por dios Marié, se que no es el celular de Carlos, pero me urge hablarle. Por favor ¿me lo pasas?

- Pues no se por donde oye, pero le dije que tiene numero equivocado yo no me llamo Marié y no conozco ningún Carlos.

- ¡No me estas vacilando eh!

- Ya le dije tiene numero equivocado.

¡RING, RING!

 

- Hallo

- Si no eres Marié, entonces ¿Quién eres?

- Usted otra vez. Si que es importuno.

- Y usted, ¿siempre es así tan ordinaria?

- Usted no me conoce para llamarme ordinaria.

- Si me permitiera conocerla no pensaría que es tan grosera.

- Mira quien habla de groseros, quien llama a un celular que no es de la persona que busca y ni se presenta propiamente.

- Hablamos entonces luego.

¡RING, RING!

- Hallo

- Si buenas, le habla Antonio Mereda, ¿Con quién tengo el gusto de hablar?

- Maria de los… ¡Tu otra vez!

- ¿de los Ángeles?

- Si pero…

- Realmente que tienes voz de ángel.

- ¿Acaso no necesitabas hablar con Carlos?

- ¿Esta presente?

- ¡No! Te dije que tienes número equivocado.

- Ah pues porque me preguntas por Carlos

- ¡No entiendes trato de colgarte!

- Pues cuélgame entonces

- ¡¡RING, RING, RING, RING!!

-

- ¡POR DIOS! ¡¿Qué quieres?! Es evidente que no le conozco.

- Quiero conocerle…

 

Desde ese entonces Antonio comenzó a llamar a Maria una vez al mes, ella se sentía incomoda cuando él llamaba, pero Antonio era persistente. El plan de Antonio era dejarse conocer en cada llamada, le contaba cosas acerca de él y ella se quedaba callada, Maria solo lo escuchaba para no ser grosera. En la mente de Antonio había una esperanza de poder conocer a la chica con voz de ángel. Pasado el tiempo Antonio llamaba una vez cada dos semanas, le contaba chistes a Maria, esta reía con sus locas ocurrencias.

 

¡¡RING, RING, RING, RING!!

 

- ¡Hallo!

- ¿Me extrañabas?

- Bueno se podría decir que extraña más tus chistes para reírme un rato.

- Haber ¿te ríes de mi o conmigo?

- Es mejor que no te diga para que no te ofendas

- Cada vez te pones más difícil conmigo, eso me encanta de ti.

 

Antonio le había contado acerca de su trabajo como arquitecto en una de las mejores empresas a nivel mundial. El estaba a cargo del diseño de los coliseos nuevos del país por un contrato que habían firmado con el gobierno. Antonio era un joven normal aunque muy inteligente, le encantaba andar en tenis y jeans, era muy sociable, aunque por cosas de la vida Antonio había cambiado con las personas que le rodeaban drásticamente. Pero con Maria de los Ángeles se atrevía hablar y expresar su sentir como solía ser antes. Le encantaba salir a comer, Antonio conocía casi todos los restaurantes de su cuidad. Al pasar el tiempo comenzó a llamar a Maria dos veces a la semana, le recitaba poemas que le había escrito.

¡RING, RING, RING!

 

- Hallo Antonio

- ¿Cambiaste de opinión?

- ¿De qué?

- Me dijiste que la próxima vez que llamara me contarías un poquito acerca de ti.

- Bueno vale eh! Has sido muy insistente, pues ¿ya te dije donde trabajo?

- ¿Te han llegado flores?

- Creo que no es buena idea por ahora. Si te puedo decir que hace un año me gradué de un bachillerato de comunicaciones.

- Hace un año que nos conocemos.

- Pues realmente el día que llamases habían pasado ya dos semanas de mi graduación.

- Estudiaste comunicaciones y no quieres comunicarte conmigo.

- Realmente este es mi primer celular.

- ¡No! ¿De verdad?

- ¡Si! Que cosas ¿no? ¡El chico que me lo vendió me asalto! No me dio tiempo a decir que no, yo que tanto decía que a mi no me iban a convencer con estrategias de mercadeo, porque tengo un asociado en mercadeo, pero que te digo el vendedor es vendedor.

- Si, pero mira el lado positivo te pude encontrar.

- No se si creer en esto de verdad.

- No me digas que no la pasas bien cuando hablamos.

- Si, pero no se cada vez que pasa el tiempo me siento extraña.

- Si quieres te dejo de llamar

- No, no es eso es que… tu eres demasiado persistente y eso me preocupa.

- Créeme yo nunca te haría daño…

El tiempo pasaba y cada vez que Antonio y Maria hablaban la confianza aumentaba. Nunca se habían hablado de cómo eran físicamente, pero ambos cada día que pasaba se apreciaban más y más. Un sábado en la mañana Tiara la mejor amiga de Maria de los Ángeles la llamo para invitarla a salir a una fiesta.

 

♪♫♪♫♫♪♪♪

 

- ¡Hallo Tiara!

- ¡Hey Maria!

- Dímelo Tiara

- Chica te llamo para invitarte a salir.

- ¿Cuándo?

- Pues esta noche. Tengo un amigo que esta muy solito.

- Tiara…

- Ay Maria ya, un poquito de diversión no viene mal. Apuesto que te va a traer la atención, es guapísimo.

- ¿Y porque no te lo tiras tu?

- Porque ya me tire a su mejor amigo, el también ira con nosotros.

- O sea ya me metiste en el rollo de la salida ¡¿eh?!

- Chica, trabajas todo el día, ¿no crees que es justo que te dediques un tiempo?

- Bueno, pues me recoges a las siete si no llegas a esa hora me iré al parque a caminar.

- ¿A caminar o hablar?

- A las siete

- Este lista que pasaremos por ti a buscarte. No te asombres, pero Edgard tiene un BMW M3.

- Wow. Por favor, tú nunca cambias. Nos vemos a la noche. Bye.

- Ah, y suéltate el pelo te ves muy atractiva con tus rizos castaños.

- Bye Tiara

- Bye nos vemos chica.

Hacia tiempo que Maria de los Ángeles no salía a bailar y menos en una cita de parejas. Maria sentía que su corazón le pertenecía a otra persona, como si estuviera reservado para algo grande, pero tenía miedo de aceptarlo

 

.- ¡Ay Dios mió! En los líos que me mete Tiara. La realidad es que no quisiera salir, pero a la misma vez no puedo estar perdiendo el tiempo en infantiles ilusiones. –

 

Maria de los Ángeles estaba confundida, no sabía que tipo de relación tenía con Antonio, pues cada vez que hablaba con él más lo apreciaba y en cierto modo esto la molestaba. La incertidumbre de que lo que pasaría entre ellos no le daba ninguna garantía de que sus conversaciones y largas horas de amanecidas por teléfono encerraban algún compromiso o algo por el estilo. Antonio con su paciencia había logrado lo que ningún otro hombre pudo en el corazón de Maria. La insistencia de Antonio y sus importunas llamas construyeron lazos que le unieron a Maria en amistad y un aprecio muy especial.

Era las 5:30pm María de los Ángeles se había metido a la ducha para bañarse y comenzar a prepararse para la salida que Tiara había planificado. Mientras el agua corría por su cabello ondulado color castaño, María acerco sus codos a la pared y sus manos a su rostro, suspiro y luego abrió sus ojos y dijo:

 

“Antonio ¿Qué somos realmente? ¿Por qué no te puedo sacar de mi mente?”

 

Desde ese momento María sabia que Antonio era más que un amigo, era una ilusión de la cual tenia que proteger su corazón. Terminado su baño se envolvió en su toalla blanca y camino hacia el guarda ropas. No sabía que ponerse para esa noche. Estaba tan indecisa que se midió seis vestidos hasta que al fin encontró un vestido color azul como el cielo que le quedaba perfecto. Luego lo combino con zapatos blancos de tacones altos y se soltó el cabello mientras se miraba en el espejo. María de los Ángeles estaba hermosísima, hacía tiempo que no se arreglaba como aquella noche.

 

♪♫♪♫♫♪♪♪

 

- Hallo

- ¡Hola chica! Ya estamos abajo.

- Ok, en un momento salgo.

 

Tiara estaba con Edgard y Héctor en el BWM M3, al parecer no pudieron esperar llegar a su destino y habían parado a comprar unas cervezas. Héctor estaba ansioso por conocer a María de los Ángeles, pues Tiara le había contado lo graciosa que era y le había enseñado una foto que tenia con ella en su celular. Estando ya María frente al BMW M3 sonó su celular.

¡RING, RING, RING!

 

- Hallo

- Hola mi ángel ¿Qué haces?

- Pues ahora mismo me estoy por montar en el auto de un amigo de Tiara.

- ¿Vas sola con él?

- No. Realmente es un “doble date”, ya sabes como es Tiara me quiere presentar un chico y pues pensé que no era mala idea, además yo casi nunca salgo y nadie más me invita a salir.

- Umm… pues que disfrutes hablamos luego. ¡Te cuidas!

- Recuerda no soy una nena chiquita. Hablamos entonces luego, bye.

- ¿Quién era chica?- Tiara le pregunto.

- Un viejo amigo.

- Pues, dale vámonos móntate. Este es Héctor el mejor amigo de Edgard.

- Mucho gusto en conocerle Héctor

- No, para nada el gusto es mío, hace tiempo quería conocerle María de los Ángeles.

Procedieron entonces a su destino para bailar en un club del centro de la cuidad. Pero Antonio no estaba muy tranquilo que digamos. Luego que termino la llamada, en su corazón sintió un calentón, era como si una llama de fuego estuviera a punto de incinerar un volcán. En su mente los pensamientos que le arroparon eran cuestionamientos -¿Por qué nunca la he invitado a salir? ¿Por qué ella esta saliendo con ese tipo? Antonio estaba desconcertado, pues dentro de su corazón había nacido un sentimiento de amor hacia María de los Ángeles, pero él era demasiado tímido como para decirlo. Desde que comenzó a conocerla el sabia que ella no era una chica de salir, pues casi todas las noches ellos platicaban horas largas, también el sabia que ella no le gustaba estar por ahí bebiendo ni nada por el estilo, pero en este momento Antonio se sentía amenazado. El amor que tanto tiempo y sacrificio le consto por conocer estaba a punto de esfumarse, pues María no era una chica fácil, Antonio tuvo que esperar el séptimo mes para que María comenzara a platicarle. Ya ellos llevaban dos años de conocerse y él sabia que entre ellos había algo más que una amistad, pero no estaba tan seguro de lo que realmente sentía María. Estaba decidido hacer lo que fuera para conquistar su amor. En su desconcierto y profundo temor de perderla Antonio decidió dar una vuelta. Tomo las llaves de su auto y se dirigió a una barra cerca de la cuidad.

 

- ¡Antonio! Hace tiempo que no le veía por aquí.

- La vida me había tratado bien hasta ahora.

- ¿Qué pides?

- Dame un whiskey a las rocas.

Pasado las horas de la noche Antonio ya estaba picadito, pues había bebido bastante. Mientras que en Loros Pub, María de los Ángeles disfrutaba de la compañía de Héctor. Héctor era una chico alto y fortachón, tenía unos enormes brazos con los cuales podía levantar una mesa de billar. A María le pareció atractivo Héctor, pero lo poco que conocía de su personalidad no le llamaba la atención. María solo bebió dos Cosmopolitan. A Héctor le encantaba el tequila mezclado con whiskey. Él había tomado bastante pero permanecía lúcido. Por el contrario Tiara y Edgard estaban bien picaditos ambos se tambaleaban de un lado a otro. Eran las 4am y Héctor manejo el BMW M3 de Edgard ya que este no podía manejar. Tiara y Edgard estaban en la parte de atrás sentados como locos devorándose, mientas María de los Ángeles estaba al lado de Héctor sintiendo vergüenza por la escena. Héctor llevo de regreso a María de los Ángeles a su casa, para luego emprender el viaje hasta la casa de Edgard. Ya a la entrada al edificio Héctor detuvo el coche se bajo del auto y amablemente le abrió la puerta a María.

- Me gusto compartir contigo. Espero podamos volver a salir.

- Tal vez quien sabe.

- ¿Puedo llamarte?

- Bueno, si, claro.

- Recuerdo que no tengo tu número.

- Si es verdad. Déjame ver, por aquí tenia un bolígrafo.

- Este ¿te sirve?

- Claro a ver… dame tu mano. Listo ahí tienes mi número, gracias por todo.

 

Esa noche María de los Ángeles le dio su número de teléfono a Héctor, aunque no tenía mucho interés en él. Subiendo por la escalera María de los Ángeles tropezó y cayó al suelo, Héctor la observo desde lejos y corrió hacia ella para ayudarle a levantar. La levantó por el brazo derecho ambos quedaron mirándose de frente, Héctor intento robarle un beso, pero Maria de los Ángeles se despidió besándole su mejilla izquierda y se escurrió apresurada para entrar al elevador y subir a su apartamento en el piso ocho.

 

A las siete de la mañana Antonio abrió sus ojos y desconcierto miró a su alrededor; estaba tirado en la mesa de billar del bar de su amigo Esteben.

- ¡Hello! ¡Antonio al fin despiertas!

- ¿Cómo llegue hasta aquí?

- Estabas tan borracho que te pusiste a jugar billar con los trabajadores del frente. ¿no recuerdas?

- Realmente solo recuerdo que un hombre alto me pegaba con el taco.

- Pues tan pronto terminaron el juego de billar, amenazaste a Tandro el hombre alto que recuerdas.

- ¿Tandro?

- ¡Sí! Yo tuve que intervenir pues no te podías levantar del billar luego del taconazo que te dio. Cerré el bar a las cuatro de la mañana, pues hasta la policía intervino para sacar a los demás borrachos que se querían meter en más líos. ¡cada vez que vienes traes contigo alguna sorpresa! Y esta vez ¿Cuál fue la pena que te trajo a beber?

- ¡Ay Esteben!

- No me digas que una chica.

- Pues pa que te digo que no si es si.

- De veras que esta te tiene flechado ¿eh? ¿Es guapa?

- Pues tiene una risa contagiosa, es muy inteligente me gusta cuando tararea la música que escucha en la radio y cuando se queda dormida en el teléfono.

- Sí, pero físicamente…

- Pues la verdad que no se, pero si se que la amo como nunca había amado una mujer.

- Antonio sí que suenas loco ¿aún estás borracho? ¿Cómo vas amar a alguien que nunca has visto?

La realidad ya era verdad. Antonio había aceptado al fin que su corazón había sido robado por una mujer llamada María de los Ángeles. Habiendo salido del bar Antonio sintió la gran necesidad de llamar a María de los Ángeles. Entrando su mano a su bolsillo izquierdo, Antonio buscaba su celular, pero sacó las llaves de su auto por equivocación que estaba estacionado frente al bar. No encontrando su celular se montó en su auto y para su sorpresa su celular se encontraba en el asiento del pasajero. Con gran desespero y deseo, tomó en su mano su celular y miró la pantalla donde un pequeño sobre blanco parpadeaba. Sin pensarlo dos veces Antonio presionó la tecla de OK:

 

 

From: Maria de los Ángeles

“¡Halo! Espero no estés molesto conmigo…

Bueno, hablamos luego. Bye =)”

 

Sin pensarlo dos veces busco sus últimas llamadas y sombreando el nombre de María de los Ángeles presiono OK:

¡RING, RING, RING!

 

- Hallo

- ¿Aun sigues siendo mi ángel?

- ¡Antonio! Pues… tu sabes que si, además te estuve llamando toda la mañana.

- Uff… por un momento pensé que me llevaba el diablo.

- Nadie pierde lo que no tiene.

- ¿Aja?

- Pero bueno.

- Si muy bueno… ¿Cómo te fue?

- Muy bien, Héctor es un muchacho muy respetuoso.

- Más le vale.

- Sabes, cuando lo ví me pregunté ¿Cómo eras tú? Pues nunca te he visto y tu a mí tampoco.

- Tú pusiste las reglas desde el principio “Nada de preguntas físicas”

- Si, pero eso fue en el pasado ¿No te has puesto a imaginarme?

- No sabes cuantas veces…

- Yo también te he imaginado, aunque cada vez que te escucho te puedo ver.

- Maria… ¿Por qué nunca hemos salido?

- Porque tú nunca me lo has pedido.

- ¿Habrías salido conmigo si te lo hubiera preguntado?

- Cuando me lo preguntes sabrás mi respuesta.

 

El sol deslumbraba la mañana, el día se hacía cada vez más perfecto hasta esclarecer todo, hasta los corazones mas encubiertos eran puestos a luz del verdadero amor. Hablando cada vez más íntimo, Antonio se dio cuenta de que María de los Ángeles sentía algo más que amistad por él, pero aun así tenía temor de que María de los Ángeles se decepcionara al verle. El temor lo arropaba de una forma poco inusual a pesar de que no era un chico horrendo. Antonio había sufrido un accidente en el cual parte de su oreja y cuello del lado izquierdo habían quedado quemados. No muchas personas conocían del accidente que tuvo Antonio, puesto que su largo cabello caiga sobre sus hombros ocultando de esta forma las heridas causadas por el fuego. Por lo demás, Antonio era un chico apuesto alto algo galán ni muy gordo, pero ni muy flaco. Su mirada como el mar atraían a muchas chicas que solo querían pasarla bien con él. Todas las relaciones apasionadas que había tenido Antonio eran por interés monetario o solamente por placer, pero ninguna de las chicas con las que había estado querían algo serio con él. En lo profundo del corazón de Antonio había un deseo desesperado por ver a María de los Ángeles, pero el temor a desilusionarla y perderla era mayor, pues él no quería tener una relación apasionada sin compromiso, él quería demostrarle amor por siempre y darle lo mejor. Terminada la conversación Antonio no la invito a salir, aunque se había propuesto que la llamaría el miércoles para invitarla al parque el viernes.

 

♪♫♪♫♫♪♪♪

 

- ¡Hallo!

- ¡Hey chica! ¿A que no sabes quién me pregunto por ti?

- No me digas.

- Pues si te digo, Héctor está fascinado con tu belleza.

- ¡Por dios, Tiara! No soy Miss Universe.

- Chica, porque siempre te menosprecias eres muy guapa, sencilla, pero muy guapa.

- ¿Sencilla? ¿A qué te refieres?

- Olvídalo es que a veces eres demasiado recatada, pero anímate tienes algo especial que atraes a los hombres tan pronto te conocen.

- A los buitres queras decir, pues ellos lo único que quieren es comerse la dona antes del recreo.

- Héctor realmente quiere volver a verte, piénsalo bien es un buen muchacho y empresario, con el tienes un futuro.

- Y sin el también. Yo no dependo de nadie para sobrevivir.

- Solo es un comentario general, no te piques. Aunque no está mal de vez en cuando buscarse alguien con dinero para que te mantenga. Por eso es que estoy con Edgardo, me encanta su BMW M3 y me complace en todo.

- Pues yo no soy ni seré así nunca. Yo quiero alguien que me ame, por quien soy, que me haga reír sin parar, que me escuche cuando estoy triste…

- Pues no sueñes mucho, pon los pies en la tierra sino te vas a quedar sola.

- Yo creo que ese muchacho existe y creo que ya lo he conocido aunque no lo he visto.

 

María de los Ángeles estaba segura de que amaba Antonio, pero tenía sus dudas acerca de lo que él sentía. Muchas preguntas abrumaban la mente de María. Tiara sabía de la amistad que ella tenía con Antonio. Los primeros meses Tiara estaba emocionada por María, pero mientras pasó el tiempo y ella veía que Antonio no la invitaba a salir Tiara le dijo a María: “No te ilusiones, puede que el hombre sea casado y solo quiera divertirse contigo”. Pasado el tiempo María ya no le contaba a Tiara que aun seguía hablando con Antonio, aunque ella lo sospechaba, pues casi todas las tardes María paseaba por el parque mientras hablaba por su celular. Tiara quería mucho a María, ambas se habían criado juntas y asistieron a la universidad. Ella quería lo mejor para María y al ver que el muy tonto de Antonio no le invitaba a salir ella pensaba que no le convenía cierto tipo. Tiara se había propuesto presentarle alguien con el fin que encontrarle una pareja a María por esa razón intento acomodarle a Héctor el mejor amigo de Edgard.

♫♫♫

- Hallo

- Hello ¿Cómo estás?

- Bien pero… ¿quién me habla?

- Héctor el amigo de Edgard.

- ¡Oh, sí! ¿Cómo estás? No esperaba tu llamada tan pronto.

- Pues la verdad que no pensé llamarte tan pronto, pero no me pude contener. Tus ojos se quedaron grabados en mi mente y, pues tenía que llamarte. ¿Estás ocupada?

- Realmente no.

- Quisiera invitarte a una noche de Jazz que se realizará en el Hotel Amadeus. Mi padre organizó la fiesta.

- ¿Tu padre? No sabía que él trabajaba en tan lujoso hotel.

- Realmente trabajo duro para adquirir el hotel.

- Oh, entonces eres un nene rico.

- Como te dije la noche que bailábamos “tengo una gran herencia que quisiera compartir”, pero aun no he encontrado con quien.

- No me imaginaba que era tan grande, pero no sé si realmente pueda ir. ¿Cuándo es?

- El próximo viernes, puedo pasar a recogerte a las ocho. ¿Te parece?

- Umm… es que no se.

- No te arrepentirás. Realmente quiero conocerte mejor.

- Bueno… mejor llámeme el miércoles y te dejo saber.

- Pues te llamaré el miércoles ¿Vale?

- ¡Vale!

Mientras llegaba el miércoles Héctor la pasaba bien con su ex-novia en su apartamento. A pesar de que habían roto cuatro meses atrás, aun se veían de cuando en vez. Héctor y su ex habían terminado, pero los privilegios entre ellos aún permanecían como el trasnocharse juntos en la cama luego de una plática y par de cervezas. Héctor quería tener a María de los Ángeles, quería algo práctico, pero sin dejar de ser quien era, todo un gigoló coqueto y dedicado al sexo. A pesar de que María no le interesaba mucho, Héctor le simpatizaba, además de que no conocía otro muchacho al momento con quien pudiera compartir y salir a Hanguear. Héctor le parecía interesante y entretenido para pasarla bien sin apresurarse.

Pasado el fin de semana y un par de días llegó el miércoles. A las doce de la madrugada Antonio tenía en su mano su celular. La noche del martes no pudo dormir, pues estaba bien decidió en invitar a María a salir. Toda la noche practicó las palabras y la forma en que la invitaría a salir, no sabía si invitarla al parque o a un restaurante. Ese miércoles era para Antonio el gran día en que vería a su ángel. Con su celular en mano y como background el cielo, la luna se escondía y el sol ya casi salía y mientras observaba el día esclarecer Antonio vencido por el sueño se quedo dormido con su celular en su pecho.

El mismo miércoles que Antonio invitaría a María a salir Héctor llamó a María de los Ángeles.

♫♫♫

- Ha…llo

- ¡Buenos días pequeño sol!

- ¿Ah?..

- Disculpa que llame tan temprano… es que no me olvide de lo que me dijiste.

- ¿Antonio?

- ¿¡Antonio!?

- ¿Quién… es?

- Héctor quien más. ¿Quién es Antonio?

- ¡Héctor! Es que acabas de levantarme, porque no me llamas dentro de un par de horas. ¿Sí?

- Bueno… si es lo que quieres te llamare al mediodía entonces. Hasta luego.

 

Eran las 11:00am. Antonio súbitamente despertó de su profundo sueño. Miró su celular tenía un nuevo mensaje:

 

From: Maria de los Angeles

Bn dias Antonio Mereda.

Es extraño, pues desde el Sabado

No me llmas. Estas bn? L

 

Guardó el mensaje en un folder que había separado para los mensajes de María en su celular y se levantó de la cama para ir al baño. Luego de cepillarse los dientes de arriba abajo y poniéndole la pasta al cepillo varias veces, se enjuagó la boca. Puesto que Antonio era velludo se afeito la sombra del bigote y de la barba. Cuando pasó la navaja cerca de su lado izquierdo, Antonio sin querer se lastimo su cicatriz de la quemadura en la parte baja del cuello.

- ¡Ouch! ¡Rayos! ¿Dónde abre puesto las gazas?

 

Antonio terminó, salió del baño se vistió con sus tennis blancos sus jeans azul y una camiseta que decía: “Baby I’m all yours!”. De camino a la panadería de la esquina, Antonio llamó a María de los Ángeles. Era miércoles 11:30am:

 

¡RING, RING, RING!

 

- Hallo

- ¡Angelito mió! ¿Cómo estas?

- ¡Antonio, eres tú! ¡Estoy requetecontenta!

- ¿Y esa alegría tan inmensa? Creo que debería no llamarte tan seguido para que me recibas tan contenta.

- No se te suban los humos a la cabeza ¡eh!

- Jajaja. Solo bromeaba.

- Y cuéntame que has hecho.

- Además de pensar en ti, no mucho. Lo mismo de siempre trabajar y trabajar y ahorrar para cuando nos casemos.

- Graciosito.

- (Bip, Bip)

- Sabes realmente te llamo para proponerte algo.

- ¿De veraz?

- Si. Realmente se me ha hecho un poco difícil tomar la iniciativa, no que no halla querido antes, pero…

- (Bip.Bip)

- Alto a ese pensamiento. Dame un segundo que tengo otra llamada en espera. No te vayas porfa…

- (OK)

- Hallo

- Hola preciosa

- ¿Quién es?

- Pues yo Héctor. No recuerdas quede en llamarte a las doce.

- Si, es cierto es que aun no son las doce.

- Pues no me pude contener, me dijiste que verificarías tu agenda para salir el viernes al festival de Jazz que se realizará en el hotel.

- ¡OH si! Se me olvido ¿a que hora?

- ¿Te recojo a las ocho?

- Umm… esta bien, pues nos vemos entonces.

- Nos vemos Maria de los Ángeles.

- (OK)

- Hallo. ¿Aun esta ahí?

- Por ti permanezco en línea mi angelito. ¿Quién era?

- Pues Héctor, pero continua, dime “se te ha hecho un poco difícil tomar la iniciativa”… ¿de que?

- Bueno… pues desde que escuche tu voz, y te comencé a conocer como persona siempre quise invitarte a salir. Recuerdas que te contaba acerca de los diferentes restaurantes que visitaba y el mas que gustaba que era …

- El Coral del Mar. Si recuerdo y siempre me decías que las langostas de allí eran exquisitas.

- Y tú me decías que nunca habías probado langostas, pues… quería saber… si irías conmigo este viernes a comer al restaurante El Coral del Mar.

- Me encantaría, pero…

- Si no quieres esta bien. Entiendo.

- No, es decir si quiero, pero ya tengo un compromiso previo.

- Bueno si quieres te acompaño y luego vamos a comer juntos.

- Es que no creo que sea posible. Antonio… tú eres mi mejor amigo y te aprecio un montón, pero… ya Héctor me invito a una noche de festival de Jazz en el Hotel Amadeus el viernes.

- ¿Héctor?

- Si…su padre organizo el festival, él es el hijo del dueño del hotel.

 

Querer beberse un chocolate caliente en pleno invierno, pero al momento de deberlo te quema los labios y se vuelve amargo, así sintió Antonio a Maria de los Ángeles al decirle que no podía ir con él, por la cita que tenia con Héctor. Quedo sin palabras su decepción era demasiado, pues había esperado tanto tiempo que pensó que ya era tarde. Pensamientos negativos habían abrazado la mente de Antonio.

- Quizás ella este con él y no me quiere decir nada.

¿Quién será este Héctor?-

La guerra por la conquista del corazón de Maria de los Ángeles era inminente. Antonio no se quedaría con los brazos cruzados, determinado aclarar sus dudas decidió asistir a la noche de Jazz en Amadeus.

 

Llego el viernes y Héctor y Maria estaban sentados a la mesa escuchando el festival de Jazz en Amadeus.

 

- ¡Y ahora con ustedes Nago y su Sax!

- Ese es uno de los administradores del Hotel trabaja para mi padre directamente.

- ¿Quién el que va a tocar el sax?

- No Michael Buró, el anfitrión de la noche.

- Interesante. Sabes…me gusta este ambiente es muy bonito y fino.

- Esto es solo el principio de las muchas cosas que podemos disfrutar juntos.

- ¡Héctor por favor! Realmente que eres rapidito ¿eh?

- Bueno contigo hay que serlo no vaya hacer que otro conquiste tu corazón.

 

Antonio llego al hotel Amadeus en busca del tal Héctor. Pero no tuvo que esforzarse mucho a la entrada del lobby había una fotografía del fundador del hotel junto a su hijo… Héctor.

 

- Con que este es el gran Héctor.

- Bienvenido al Hotel Amadeus. ¿Viene para la noche del festival o se va a hospedar?

- Para la noche del Festival de Jazz.

- Pues continúe caminando por ese pasillo luego va a doblar a la derecha y al final vera una puerta inmensa de salón. Me permite su contraseña.

- Eh…mi contraseña creo que la deje en el auto.

- ¿Se estaciono cerca?

- Realmente no.

- Bueno no le puedo dejar pasar sino tiene contraseña.

- Mire señorita se que esta haciendo su trabajo, pero realmente vengo a ver a Héctor Amadeus, soy un viejo amigo y es una sorpresa, tengo entendido que anda con una hermosa joven quien es muy amiga mía también.

- Bueno si me confirma el nombre de la invitada que trajo le dejo pasar.

- Pues la invitada es Maria de los Ángeles.

- Adelante. Sí, les conoce. Que disfrute el festival.

- Gracias.

 

(Música de Jazz)

 

- Vengo enseguida Maria, tengo que verificar unos preparativos. No me tardo

- No te preocupes, se que eres un hombre, aquí te espero.

- Realmente que serias perfecta para mi.

- Vete ya. Y no sueñes mucho despierto ¿eh?

 

 

Antonio ya estando en el festival buscaba con la mirada a Héctor, pues el sabia que si encontraba a Héctor posiblemente vería a Maria de los Ángeles. Se acerco a la barra desde donde observaba el festival y la gente pasar a lo lejos una hermosa muchacha de pelo castaño le llamo la atención. La hermosa joven estaba sola disfrutando del festival, decidió Antonio acercase a la joven y sacarla a bailar.

 

- ¿Que hace una joven tan hermosa como tu tan sola?

- Disculpe, no le conozco.

- ¿Siempre es tan seria?

- No se a que se refiere.

- Mi nombre es An… Anubis.

- ¿Anubis? Jaja. Que nombrecito ¡eh!

¡Y ahora un interludio de Salsa, todos a bailar!

 

- ¿Bailamos?

- Claro Anubis, jajaja.

 

Antonio estaba impactado por la belleza de la joven de los rizos castaños y su atractivo lunar en el hombro izquierdo. Luego de bailar salsa un artista del Jazz toco una balada que juntos bailaron.

- ¿Me acompañas en esta balada?

- ¿Eres bailarina?

- ¿Yo?

- Es que bailas como toda una profesional.

- Graciosito. Pues no, no soy profesional solo tome clases con unas amigas de salsa.

 

Antonio la estaba pasando tan bien que se olvido de Maria de los Ángeles, pero justo cuando estaba bailando con la joven a lo lejos caminando hacia la terraza del salón vio a y Héctor.

- Disculpa mi importunidad. Fue un placer haber bailado con tan hermoso ángel.

- Pero…

 

La joven lo miro a lo lejos pensativa y sonrojada al momento en que la comparo como una ángel y observo como Antonio se hacia mas pequeño mientras se alejaba del piso de baile. Héctor por el contrario quedo en encontrarse con Vanesa, su ex novia en la terraza del salón.

- Te dije que no vinieras hasta acá. Tengo una cita con otra muchacha.

- Ya lo se. Ya te vi. con la mocosa esa. No se que le ves, pues tu sabes que conmigo tienes mucho mas que con ella.

- Vanesa tu sabes que lo nuestro no funciono…

- Si pero tu sabes que la relación que tenemos ahora es mucho mejor.

- Ven acá salvaje.

Héctor agarro a Vanesa por el brazo la acerca a su pecho y la beso con lujuria mientras acariciaba su muslo que se salía de su escotado vestido. Vanesa era una joven muy sexy pelirroja con cabello estirado. Antonio estando a la puerta de la terraza y observando a lo lejos la escena que tanto le dolió al pensar que ella era Maria de los Ángeles. Decepcionado salio del lugar se monto en su auto y se dirigió al bar de su amigo Esteben.

- ¡Antonio! ¿Qué pena te trae por acá?

- ¿Pena? Más bien rabia por haber sido tan tonto. Dame un whiskey doble en las rocas.

- Recuerda lo que paso la ultima vez. Se moderado no quiero tener que cerrar hoy temprano.

- ¡Esteben, dame el whiskey ya por favor!

 

Antonio estaba molesto, pero al mismo tiempo herido. Jamás pensó que Maria de los Ángeles fuera tan mujerzuela de estar con dos hombres a la misma vez.

- Que cosas pienso. Ella no esta conmigo. Antonio, que te pasa reacciona.

Antonio rectifico y decidió continuar con un plan para desenmascarar a la real Maria de los Ángeles de quien comenzó a dudar al verla en brazos de otro hombre. Todas las conversaciones que había tenido con ella, su dulce hablar, su sinceridad en su tono de voz, su contagiosa risa, todo era confuso para él, pues a la Maria que había visto besarse con Héctor era, picara, seductora, salvaje no se parecía en nada a la Maria de los Ángeles que conocía por teléfono.

 


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