Alegnat’s little Chat

¡Qué Padres!

Si existiera una psicología que explicara como entender la mente de nuestros padres, ¿la estudiarías? Siempre me cuestionaba porque mi madre tenía que tener preferencias con mi hermano o porque no me dejaba salir cuando tenía 16 años. Lo curioso de todo y que aun me choca es el anhelo que tiene de sentirse amada por mí con besos y caricias, pero de niña nunca me lo demostraba así. Es en este momento en donde te preguntas ¿por qué me fastidian tanto?

 

Cuando saben que son padres. En su mayoría nuestros padres al tener conocimiento de nuestra llegada al mundo se sienten felices llenos de vida y piensan que siempre seremos niños. Por otro lado tenemos aquello “ups” que no se esperaban por lo tanto aquellos futuros padres en vez de un sentido de alegría lo que sienten es miedo o desconcierto. Sin embargo hay criaturas (o sea niños no “aliens”) que nacen por algún tipo de violación que auque suene algo terrible de ese feo incidente nace un ser humano que es una bendición. Esto me recuerda una historia que me contó alguna vez mi querido novio y se trata de una pareja joven. Esta pareja de esposos jóvenes fueron asaltados por una pandilla que le quitaron dinero y violaron a la muchacha frente de los ojos de su propio marido. Entonces aquí viene lo difícil de entender, ella quedo embarazada y no quiso abortar puesto que no creía en el aborto al igual que su esposo. De este embarazo no deseado y a consecuencia de una tragedia, tanto emocional como física nace una hija que fue de bendición a la familia. Sus padres la adoran y ella es muy buena con ellos.

Ahora bien en la mayoría de los casos la mayoría de los futuros padres (aunque no hubieran querido tener el bebe) a la larga y la postrer sienten algún sentimiento de felicidad. Sea este sentimiento causado por lo sobrenatural de la creación de la vida, en el vientre de una mujer o sea por el hecho del amor de dos personas. El problema no es que nos amen, que nos quieran, nos deseen o que nos tengan. El problema, si le llamaríamos problema, radica en querer pensar y creer que por ser parte de ellos somos para ellos. Puesto que algo si no podemos negar nosotros llevamos en nuestro cuerpo 36 cromosomas, un pedacito de mami y otro pedacito de papi. No podemos negar que nos parecemos a ellos, físicamente, en el carácter o simple sencillamente como hacemos algunas cosas. Tenemos que mostrar agradecimiento pues de alguna manera ellos nos dieron la oportunidad de existir y nacer en este mundo aceptándonos en el momento en que fuimos engendrados.

Tal vez no seamos todos criados por nuestros padres biológicos y por alguna razón en la vida un alma noble se dio a la misión de criarnos dándonos el amor que necesitábamos para ser quienes somos. Aunque no lo creas y aunque odies estos padres ya sean porque te dieron en adopción o simple y sencillamente fueron padres jóvenes y quien se dio a la tarea de criarte fueron tus abuelos hay que ser agradecidos. ¿Por qué agradecidos? Muchos piensan que la vida no tiene sentido sino sabemos o conocemos nuestros padres biológicos, pero no necesariamente es verdad. Hay un vacío en el desarrollo de las personas que nunca han conocidos a sus padres, pero el acto y determinación de estos padres de tenerte o dar a luz es admirable ya que pudieron haberte asesinado (por medio del aborto) y no darte la oportunidad de vivir. En la vida que tienes vives y experimentas cosas hermosas en la vida, ver el amanecer, respirar, escuchar los cantos de los pájaros, sentir placer al comer, compartir con los demás, experimentar el amor, sorpresas etc. Piensa en las cosas que te hacen sonreír en aquellos momentos que atesoras en tu corazón que te dieron o te dan felicidad y lucha. Lucha por que eres un vencedor, porque tienes el espíritu de triunfar y alcanzar el éxito en la vida. Para poder llegar a nacer luchaste te esforzaste y venciste por encima de otros que luchaban por tener la oportunidad que tu tuviste. ¿A que me refiero? Cuando tus padres estaban en el acto sexual LUCHASTE porque fuiste el espermatozoide que llego a entrar a ese ovulo que te dio vida para que existiera, eres un luchador lo llevas en tus venas. No hay porque temer a los retos en la vida porque somos fuertes y lo hemos demostrado. Ahora bien hablábamos de nuestro progenitores para los que hemos convivido con ellos casi toda la vida, a veces no son fácil de entender y menos cuando uno no ha tenido hijos. En estos últimos 25 años que he vivido con ella (pues he sido criada por madre soltera), he podido entender que aunque muchas veces me endiablaba que estuvieran constantemente restringiéndome de niña ahora entiendo que lo hacia para protegerme. Ahora viene la pregunta de los sesenta y cuatro mil chavitos (monedas) ¿y que hay de mi adolescencia?

La adolescencia que muchas la describen o interpretan como adolecer, que viene de carecer, en otras palabras que nos falta por conocer o aprender. En pocas palabras nuestros padres quieren servirnos de guía para que al menos no cometamos los mismos o peores errores que ellos cometieron en su adolescencia. Pero ahorita les escribo más acerca de este tan interesante tema desde mi perspectiva, la perspectiva de Alegnat.

Don Pepino

 

Don Pepino ni muy alto ni muy bajito, pero bastante llenito. Don Penino con su mujer Dulce cargaba a su hija Adriana. Le gustaba amanecerse sobre el escritorio de su casa. Dulce se sentía sola, pues a veces dormía con Adriana, mientras Don Pepino se babeaba frente a la pantalla del monitor en su casa. Don Pepino pensaba que todo en la vida era trabajar, pues se sentía responsable por su familia y las deudas a pagar. Una noche Adriana llego a las doce, caminó pasito a pasito para no despertar a su papito. Adriana caminaba despacio, pero el piso de madera rechinaba. Don Pepino súbitamente se despertó y en un vestido corto la vio:

-¡Adriana, estas castigada!

-Papá, por favor no soy una niña. ¡Por Dios!

Don Pepino sorprendido la miró con sus ojos medios dormidos estaba tan ocupado que no se había dado cuenta de que su hija ya no era tan pequeña.

-No le he dado permiso para llegar a esta hora.

-Mamá me dejó hasta las doce y las doce son.

Don Pepino gritó:

-¡Dulce hay reunión!

Dulce se levantó de su cama vacía esperando por su amor. Ella había hablado con Don Pepino quien no la escucho cuando le dijo:

-Adriana regresará a las doce. ¿Te parece amor?

Don Pepino estuvo de acuerdo con su cabeza asentó, pero no recordaba pues estaba ocupado trabajando en su oficina en el balcón. Adriana estaba cansada de la actitud de su papá, pues este ya no estaba sino solo para trabajar. Don Pepino pensaba que como buen proveedor en su casa todo estaría mejor, pero hasta Dulce que lo amaba lloraba de dolor. Don Pepino cada vez se alejaba de su familia que tanto lo amaba. Un día Adriana llegó a casa con su novio Iván:

-Mamá este es Iván.

-Mucho gusto, Dulce. Eres bienvenido.

-¡Papá, ven a conocer a Iván!

Don Pepino nunca apareció, otra vez se quedó dormido frente al monitor. Ya era suficiente para Adriana, ya no lo soportaba y por su mamá también lloraba. Un día Iván, la buscó a la medianoche y se la llevó. Don Pepino ni cuenta se dio, que su hija se fugaba con su amor que él nunca conoció. Al día siguiente Don Pepino encontró una carta frente al monitor:

Querido Papá:

Lo siento, pero ya no aguantaba más. Siempre estas trabajando y nos has abandonado. Siento mucho haberme ido porque deje sola a mamá, quien te llora en las noches, pues tu ya no estas con ella. No podía más, verla llorar sola en su cuarto esperando tu llegada. Que ironía siempre estabas en casa, pero mamá no te tenia y a mi ni me escuchabas. No se si esto te haga cambiar, al menos con mamá, pues yo, no voy a regresar, pues Iván me escucha y conmigo se quiere casar. Es cierto me distes todo lo material, pero nunca supliste mi necesidad emocional. ¿Cuándo fue la última vez que me dijiste que me amas, papá? No te preocupes no te guardo rencor solo pena, pues yo te quiero tu hija soy.

Adriana se fue para no regresar. Don Pepino terminando de leer la carta comenzó a llorar. No fue hasta ese momento que se dio cuenta que tenia que cambiar. No todo era trabajo, pues el amaba a su familia, pero se había insensibilizado. El ajetreo de la vida lo tenían muy ocupado. Don Pepino se levantó del monitor y corrió a brazos de Dulce y le abrazo.

-Perdóname mi amor, por no amarte como lo siento en mi corazón.

-No me dejes más sola dormir en este cuarto, por favor.

Don Pepino lloró amargamente a su hija Adriana, pues sabía que no volvería más a su casa. Aunque tarde, Don Pepino reflexiono acerca de su error y a su hija Adriana también le pidió perdón.